750 migrantes rescatados en tres días: la ruta a Canarias se dispara con menores a bordo
Senegal y Mauritania interceptaron tres cayucos con más de 750 personas, entre ellas varios menores y migrantes con graves problemas de salud, en una de las semanas más activas de la ruta atlántica hacia las islas.
Las autoridades de Senegal y Mauritania han interceptado en los últimos tres días a más de 750 migrantes que intentaban alcanzar Canarias en cayucos, en una de las semanas más activas de la ruta atlántica. Entre los rescatados, varios menores y personas con graves problemas de salud, según confirmaron los organismos de ambos países.
La Armada senegalesa localizó el sábado una embarcación con 210 personas a bordo, algunas de ellas en estado crítico tras días en alta mar. Horas antes, otro operativo había rescatado a 246 migrantes cerca de la costa senegalesa. Mientras, la Guardia Costera de Mauritania interceptó el miércoles un cayuco con 315 ocupantes, procedente de Gambia, donde viajaban varios menores.
Tres operaciones en menos de 72 horas
Estas intervenciones reflejan el aumento de salidas desde la costa occidental africana hacia Canarias, una travesía de más de 1.500 kilómetros que se ha cobrado numerosas vidas en los últimos años. Las embarcaciones, generalmente sobrecargadas y en mal estado, parten de puntos como Senegal, Mauritania o Gambia, donde las redes de tráfico de personas operan con relativa impunidad.
Los migrantes rescatados por la Armada senegalesa presentaban síntomas de deshidratación y agotamiento, según fuentes oficiales. En el caso de Mauritania, las autoridades destacaron la presencia de menores entre los 315 ocupantes del cayuco interceptado, lo que subraya la vulnerabilidad de quienes emprenden este viaje.
Los riesgos de la ruta atlántica
Organismos internacionales, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), han alertado repetidamente sobre los peligros de esta ruta, considerada una de las más mortíferas del mundo. Aunque las cifras de llegadas a Canarias han fluctuado en los últimos años, el flujo no cesa, impulsado por la crisis económica y la inestabilidad en países de origen como Senegal, Mali o Burkina Faso.
Las autoridades españolas y europeas mantienen vigilancia constante en la zona, aunque la coordinación con los países de tránsito sigue siendo un desafío. Mientras tanto, los cayucos siguen partiendo, con la esperanza de alcanzar las costas canarias como puerta de entrada a Europa.