España empata 1-1 con Irak en Riazor y pone rumbo al Mundial
Luis de la Fuente dio la alternativa a ocho debutantes en un partido sin tensión competitiva. Solo Gonzalo, del Atlético, viajará al Mundial de entre los que jugaron desde el inicio.
España cerró su preparación en casa con un empate sin brillo. El 1-1 ante Irak en el estadio de Riazor deja a la selección con la maleta a medias: el resultado no es lo que preocupa, porque el partido fue exactamente lo que Luis de la Fuente quiso que fuese. Una especie de sesión de entrenamiento con árbitro, público y camiseta oficial.
El seleccionador aprovechó el encuentro para dar minutos a jugadores que han estado en la órbita del equipo durante la concentración pero que no viajarán al Mundial. Marc Pubill, Leo Román, Bernal, Jon Martín, Gonzalo, Javi Guerra, Turrientes y Javi Rodríguez salieron de inicio. De todos ellos, solo Gonzalo, defensa del Atlético de Madrid, tiene billete confirmado para la gran cita. El resto recibió su premio por haber completado los entrenamientos mientras se disputaban las finales europeas que implicaban a varios de los titulares habituales.
Sergio Gómez y Jesús Rodríguez ya se habían estrenado con la selección antes de este partido, así que el cartel de debutantes de la noche fue nutrido pero esperado. España salió al campo sabiendo que no jugaba con sus mejores cartas, y se notó.
Un equipo sin Pedri, sin Rodri y sin los Williams
Las ausencias pintaron una imagen poco reconocible de la Roja. Sin Pedri, Rodri ni Fabián en el centro del campo, el equipo perdió el pulso que le da su identidad. Sin Oyarzabal para generar peligro en los últimos metros ni Cucurella para dar mordiente por el costado. Y, sobre todo, sin Lamine Yamal ni Nico Williams, que apuran su recuperación física para llegar en condiciones óptimas al Mundial.
Con ese escenario, el partido fluyó a ratos. Cuando Ferran Torres o Dani Olmo tocaban la pelota, el equipo aceleraba y tomaba otro color. Cuando no, el conjunto lucía espeso, sin claridad ni ritmo. Irak, lejos de salir a especular, presionó con orden y demostró ser un equipo coriáceo y trabajado.
El primer tiempo arrancó con España moviendo bien el balón ante la presión iraquí. Baena tuvo una ocasión temprana que no aprovechó. Pero el gol llegó poco después gracias a una combinación de categoría: Borja Iglesias abrió el camino con una asistencia sin tocar el balón, un engaño que dejó a Ferran solo ante la portería. El delantero del Barcelona condujo la pelota unos cuarenta metros con poderío y superó al portero iraquí, que erró en su salida. El remate fue lo más flojo de la jugada; lo mejor, la determinación de Ferran durante toda la carrera.
El empate iraquí y el apagón de la segunda parte
El gol acomodó a España en lugar de animarla. El equipo bajó las revoluciones y pagó el precio. Doski, un futbolista de origen alemán que milita en el Viktoria Plzen checo, sacó un remate desde el flanco izquierdo que sorprendió a Joan García, más pendiente de un posible centro que de un disparo directo. El balón entró y el marcador quedó igualado.
España intentó reaccionar, más por la incomodidad del resultado que por una exigencia real sobre el terreno. Ferran buscó el segundo con un remate desde la frontal que rozó el larguero. Después llegó el carrusel de cambios y el partido perdió el poco hilo que le quedaba. Sin Olmo, sin Ferran, con las piernas pesadas tras una temporada larga, la segunda parte se convirtió en un trámite.
La grada de Riazor, festiva y entregada durante todo el partido, acabó agradeciendo más la presencia de Lamine Yamal, Nico Williams, Donato y Manuel Pablo en la bancada VIP, mostrados en los videomarcadores, que lo que ocurría sobre el césped. Irak apenas tuvo que sufrir para llevarse el empate a casa.
España pone ahora rumbo a Tennessee, donde se concentrará de cara al Mundial. El partido de Riazor fue lo que tenía que ser: un ejercicio de gestión, una oportunidad para chicos que merecían sus minutos y un recordatorio de lo mucho que cambia este equipo cuando están todos. Lo importante empieza en América.