Netanyahu desafía el acuerdo con Irán y mantiene a sus tropas en Líbano
Los bombardeos israelíes sobre Líbano dejaron al menos 18 muertos en una sola noche y obligaron a suspender la reunión de este viernes en Suiza donde se esperaba formalizar el pacto.
El acuerdo marco firmado entre Irán y Estados Unidos para un alto el fuego «en todos los frentes, incluido Líbano» se tambalea apenas días después de su anuncio. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que el ejército israelí permanecerá desplegado en Líbano «el tiempo necesario» y advirtió que Israel dará una «respuesta considerable» a cualquier ataque de Hezbolá. Los bombardeos de la pasada noche dejaron al menos 18 muertos y 33 heridos, según un balance provisional del Ministerio de Salud libanés, y obligaron a suspender la reunión que estaba prevista para este viernes en Suiza.
La jornada registró los ataques más intensos desde el lunes, cuando se anunció el memorando de entendimiento. El ejército israelí informó de que había atacado más de 80 objetivos y de que había abatido a «decenas» de integrantes del movimiento islamista libanés. Las fuerzas israelíes también comunicaron la muerte de cuatro soldados propios, uno de ellos de alto rango. Numerosos habitantes del sur del país y del valle de la Bekaa huyeron de sus localidades, según la información disponible en la fuente, con sus pertenencias atadas a los vehículos.
La reunión de Suiza era el siguiente paso formal: en ella se esperaba tanto la formalización del acuerdo como el arranque de las negociaciones para un pacto definitivo. Su suspensión supone el primer obstáculo concreto para un proceso que Teherán había condicionado expresamente al cese de los operativos israelíes en el frente libanés.
Irán atribuye a Estados Unidos la responsabilidad directa de los ataques
La reacción iraní fue inmediata y en varios frentes. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, «atribuyó a Estados Unidos la responsabilidad directa» de los bombardeos y subrayó que el fin de las hostilidades en Líbano figura en el primer artículo del memorando de entendimiento. En un comunicado oficial, Bagaei advirtió que «la República Islámica de Irán adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar sus intereses, su seguridad y sus derechos, así como los de sus aliados».
Por su parte, el canciller iraní, Abás Araqchi, acusó a Israel de buscar una «guerra permanente». La declaración llegó después de que el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicara que «todo Líbano debe arder». Araqchi respondió en X que esas palabras «no son la diatriba de un genocida lunático cualquiera» sino «una publicación pública hecha por el ministro de Seguridad Nacional del régimen israelí».
El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, dejó claro en declaraciones recogidas por la agencia oficial IRNA que las conversaciones seguirán estando limitadas por las «líneas rojas» de Teherán. «Somos firmes en el cumplimiento de las condiciones y líneas rojas establecidas», afirmó, y añadió que Irán tiene «el dedo en el gatillo» ante cualquier exceso del adversario.
El presidente libanés exige consolidar el alto el fuego en la próxima ronda con Israel
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, calificó los ataques de «escalada peligrosa y condenable» y señaló que «atentan contra todos los esfuerzos en curso para consolidar el alto el fuego». Aoun hizo esa valoración en la cuenta oficial de X de la Presidencia libanesa, en referencia expresa al memorando suscrito entre Washington y Teherán. No obstante, el mandatario aclaró que la ofensiva israelí «no detendrá los esfuerzos para lograr un alto el fuego integral lo antes posible».
En consecuencia, Aoun instruyó a la delegación negociadora libanesa para que lleve esa exigencia a la próxima ronda de conversaciones directas con Israel, prevista para la semana que viene en Washington. Será la quinta ronda directa entre los dos países, y la primera desde que los bombardeos volvieron a recrudecer.
El acuerdo marco anunciado el lunes contemplaba un alto el fuego «en todos los frentes», condición que Teherán había planteado como innegociable en tanto que aliado de Hezbolá. La insistencia de Netanyahu en mantener la presencia militar israelí en territorio libanés colisiona directamente con esa cláusula y ha instalado una fractura en el proceso diplomático que, hasta el momento, ninguna de las partes ha logrado suturar.
La semana que viene, en Washington, se sabrá si la quinta ronda de conversaciones directas entre Líbano e Israel puede recuperar el terreno perdido o si la brecha abierta por los bombardeos resulta demasiado profunda para el calendario negociador acordado.