Los efectos más claros del cambio climático en Canarias son: precipitaciones extremas, inundaciones, ciclones tropicales, sequías y olas de calor, además el aumento de la frecuencia de calimas y polvo atmosférico.

Que la temperatura de la tierra está aumentando es un hecho constatable. Las consecuencias de este hecho las hemos podido comprobar en los últimos tiempos. Desde el año 1885 (que es cuando se comienza a tener registros el Centro Nacional de Huracanes de EEUU) hasta el 2004, en la región que abarca la Península Ibérica, Azores y Canarias, no había habido ninguna tormenta tropical. A partir del 2005, aparecen primero Vince, que afectó a Andalucía y al sur de Portugal, después Delta en Canarias, y al año siguiente Gordon y Helene, que tuvieron su máxima incidencia en Galicia y Azores respectivamente. A esto hay que añadir, los tornados que afectaron a Andalucía occidental. Y eso solo en los últimos años.

En estos momentos se tramita en el Congreso y el Senado una Ley de Cambio Climático que llega con diez años de retraso si se tiene en cuenta que la reducción de efectos sobre el clima está fechada en la Unión Europea para 2030. Esta normativa, además, está siendo contestada por diputados y senadores canarios porque no contempla las especificidades de Las Islas. Sin embargo, más que la nueva normativa, se espera que los fondos que entregará próximamente la UE a España y a Canarias con motivo de la pandemia, constituyan un gran acicate para el avance de las medidas que reduzcan las afecciones sobre el clima porque una de las tres líneas propuestas por Europa se refiere a la necesidad de que los proyectos a financiar contemplen mejoras en este ámbito.

Aumentan las temperaturas

En declaraciones a EsTenerife, el director del Observatorio de Izaña del Instituto Nacional de Meteorología, Emilio Cuevas, señala, sin embargo, que “no existe una relación causa-efecto entre fenómenos adversos y cambio climático”, si bien las islas recogen una serie de características que se repiten cada vez más: aumento de la temperatura del océano, ascenso de la temperatura de la atmósfera y de la humedad. Estos son los elementos que favorecen la aparición de tormentas más fuertes. Afirma Cuevas que “hemos visto en los últimos años un aumento del número de tormentas y también de lo contrario, de olas de calor”.

Desde 1974 hasta prácticamente finales de los 80 no se había registrado ninguna, y ahora llevamos en los últimos años, como mínimo, dos anuales, “y cada vez más fuertes. De hecho”, señala, “las doce más potentes se han registrado en los últimos cinco años”.

La simple subida de temperaturas en el Atlántico implica, para Canarias, que “las probabilidades de que se den tormentas tropicales, como el Delta, se incrementen”, explica Cuevas. Ello se debe a que este tipo de tormentas “se nutren de climas cálidos con humedad”. Hasta ahora, el océano que baña las costas del Archipiélago hacía que el de Canarias se caracterizara por todo lo contrario. Pero algo está cambiando.

El nuevo clima en Canarias

El científico cree que actualmente es imposible realizar predicciones fiables sobre la incidencia del calentamiento global para regiones tan pequeñas como Canarias. Sin embargo, opina que existen aspectos que, sin una necesaria relación entre sí, están afectando a los cambios del clima que se están detectando en las islas.

Cuevas apunta hacia dos fundamentales: el desplazamiento hacia el Este del anticiclón de las Azores y las variaciones en las corrientes marinas. El director del Observatorio de Izaña asegura que “no está demostrado que el movimiento del anticiclón esté relacionado con el cambio climático”, pero existe cierta incertidumbre, con respecto a los vientos alisios (que dependen del anticiclón) fundamentales para el aporte de humedad y lluvia en el archipiélago, e importantísimos para el refresco de las temperaturas en verano.

Sobre las corrientes marinas, sí hay explicaciones que las relacionarían con el cambio de las condiciones climáticas. Según Manuel Vázquez, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias, la corriente fría marina que caracteriza al Archipiélago “se está viendo afectada por el deshielo de Groenlandia, y eso podría influir en uno de los elementos que hacen que nuestro clima sea confortable”.

Dice además que, con el tiempo, implicará que las noches serán más tropicales y que las islas se vean inmersas en un proceso de desertización. En este sentido, Emilio Cuevas señala que la corriente denominada “Giro Subtropical pasa por Canarias, hace un recorrido por el sur de Cabo Verde y gira hacia América, llega a las costas de Florida” y termina volviendo a las Islas. En este trayecto constante, “contacta con otra corriente, el Giro Subpolar, que está afectado por todos los deshielos que tienen lugar en Groenlandia”.

En esta línea sigue explicando que allí, se están derritiendo “grandes pedazos de hielo, que son de agua dulce, y están cambiando las condiciones de salinidad”. Todo eso provoca “que el agua sea menos densa”, y como consecuencia, que la corriente pierda intensidad. De esta manera su relación con la corriente que sí llega a Canarias se vuelve frágil, obligando a ésta a “girar cada vez más sobre sí misma, recalentándo el agua”, señala Cuevas. En cuanto a esta evidencia existe un dato objetivo: desde 1985 la temperatura del mar ha aumentado 1ºC en Canarias.

La consecuencia será que el norte de África se convertirá en una de las regiones donde el impacto del cambio climático será importante, ya que el aumento de las temperaturas y disminución de los frentes que dejan lluvias producirá un proceso de desertización en la zona”.

A todo esto se añade que hay una gran probabilidad de que lleguen masas de aire caliente de África“, lo que consecuentemente incrementa la aparición de calima. Pero no sólo llegarán más nubes de polvo en suspensión. El problema es más grave porque “África es uno de los lugares que más se va a calentar, sobre todo el norte, y nosotros estamos apenas a 400 kilómetros“, dijo Emilio Cuevas. Esta realidad supone “más olas de calor”, tanto en número como en intensidad, advierte el especialista. Avalada por estas condiciones, la alarma del “calentamiento” no es hipotética: responde a datos que ya se han verificado.

El sistema climático recibe influencias de factores muy diversos: la radiación solar, erupciones volcánicas o las actividades humanas. Estas últimas pueden afectar a los grandes elementos o sistemas que definen el clima, como los océanos, los casquetes glaciares y masas de hielo o a la circulación general atmosférica, alterando sus patrones de comportamiento y haciéndolo imprevisible.

El nivel del mar

Por otra parte, según el informe “El cambio climático en España. Estado de la situación”, realizado en 2007 por un grupo de expertos pertenecientes a diversas universidades e instituciones de España, Canarias será, junto con Galicia, una de las comunidades más afectadas por la subida del mar que los expertos vaticinan que se producirá en todo el país como consecuencia del cambio climático. Según estos expertos el aumento oscilará entre los 15 e incluso los 35 centímetros al norte de las islas, lo que implicará un retroceso de las playas de hasta 15 metros.

La elevación del nivel del mar “es un hecho constatado y derivado del deshielo de los casquetes polares”, pero también se produce por la dilatación del globo terráqueo a consecuencia de la elevación de la temperatura de la tierra.

Se agotan los combustibles fósiles

Según la Asociación Ecologista Greenpeace, el actual modelo de consumo energético, basado en la quema de combustibles fósiles y aparentemente el principal causante del calentamiento global, es insostenible por una razón básica: los yacimientos de esos combustibles se están agotando, y una razón de fondo: ocasiona graves trastornos ambientales, uno de los cuales comienza a tener severas repercusiones en todo el planeta. En cualquier caso, los especialistas opinan que aunque dejásemos de emitir CO2 ahora mismo, no pasaría nada hasta 2050.

Plan Energético de Canarias

El Plan Energético de Canarias (PECAN) preveía que en 2011 el 38% de la energía que se consuma en Canarias procedería de fuentes limpias. Sin embargo, diez años después, según el director del Instituto Tecnológico de Energías Renovables (el ITER), Manuel Cendagorta, actualmente sólo el 16% lo hace. El otro 84% procede del petróleo, un combustible fósil que con probabilidad se agotará totalmente dentro unos cincuenta años.

Canarias ha pasado de ser pionera en energías renovables, puesto que el primer parque eólico se instaló hace veinte años en Granadilla (Tenerife), a ser una de las regiones que menos parques eólicos tiene. Sin embargo, las energías limpias y su contribución al sistema eléctrico de Canarias siguen su avance en plena pandemia. A pesar de que el consumo eléctrico de Canarias continuó a la baja en el primer trimestre del presente año, -la demanda es casi un 13% menos que en igual período de 2020- la producción de las renovables creció un 0,7% y por tanto su peso en el mix energético de Canarias.

Según fuentes de Red Eléctrica de España (REE), en el primer trimestre de este año se produjo con renovables el 15,5% de toda la electricidad producida en el período. Sin embargo, aún queda mucho por recorrer para alcanzar los objetivos propuestos por el Gobierno de España para 2030 y que pasan por una penetración del 42% de las renovables en ese año.

Consumo eficiente

Por su parte, el Presidente de ‘Canarias ante la Crisis Energética’, Juan Jesús Bermúdez, asegura que se puede consumir energía de manera más eficiente, pero esa eficiencia tiene el límite del mantenimiento y “crecimiento” de las actividades económicas. Pone un ejemplo: “de poco sirven las reducciones de emisiones por vehículo, si crece todos los años el parque automovilístico, o la cilindrada de los vehículos que se adquieren; de poco sirve incrementar el número de paneles solares, si cada año las viviendas tienen más prestaciones de consumo, o se construyen varias decenas de miles de viviendas nuevas”.

Por su parte, el director del ITER afirma que “actualmente, las energías eólica y fotovoltaica son las más económicas y efectivas por lo que son aquellas en las que se debería invertir”. Manuel Cendagorta asegura que se ha demostrado que el archipiélago dispone de 1600 horas de sol al año, que podrían ser convertidas en energía rentable. “El coste de 1Kw de energía eólica no llega a los mil euros. Ese coste representa entre el 30 y el 50% de lo que cuesta el Kw. de una central convencional”. Las energías renovables, en el caso de la eólica “no son caras. La solar térmica sí puede ser un poco cara, porque el mercado es pequeño. Pero con la nueva ley que obliga la instalación de paneles solares en todas las nuevas construcciones, disminuirá el precio porque habrá más mercado”.

Aunque en Canarias existen proyectos en vías de trámite o construcción que van en el camino de la innovación por encima de la media: “El proyecto de El Hierro es relativamente caro, pero es fantástico que el 100% de la energía eléctrica se produzca por Energías Renovables”, añade el director del ITER.

Así pues, de momento, los expertos aluden a la concienciación de la población y al desarrollo de las energías limpias, para frenar el, según muchas voces imparable, cambio climático.