El Senado español aprobó ayer una propuesta del canario Fernando Clavijo (CC) para eximir a los trabajadores en Erte, durante 2020, de la obligatoriedad de hacer la Declaración de la Renta. Es muy probable que lo acordado por mayoría no se haga efectivo porque, aunque casi todos los grupos de esta Cámara lo respaldaron, los socialistas se opusieron y ese posicionamiento indica claramente que la atención del Gobierno de España a la propuesta será nula.

Canarias cuenta actualmente con 80.000 trabajadores en Erte, la primera comunidad autónoma española, y con 283.477 parados que tienen mínimas posibilidades de conseguir un trabajo próximamente dadas las dificultades de la economía derivadas de la pandemia.

En este contexto en el que 283.477 canarios están en paro y otros 80.000 en Erte, el Estado hace su ‘agosto’ cobrando, en especial a los más desfavorecidos una cantidad desorbitada, simplemente por tener como doble pagador al Servicio Canario de Empleo.

En EsTenerife hemos analizado un caso práctico porque creemos que humanizar la noticia es lo que nos permite entender el alcance de lo que ocurre. Les expondremos el caso de una joven que cobraba el salario mínimo durante la pandemia y que prácticamente no aportaba nada al IRPF porque si el pagador es único no se hace declaración si los ingresos son inferiores a 22.000 euros. Esta joven entró en Erte o en paro a mitad del pasado ejercicio como consecuencia de la crisis económica derivada de la Covid-19, y cobró en total durante 2020 13.000 euros. Estar en esta situación de indefensión e incertidumbre le supondrá el pago de 800 euros a Hacienda por el IRPF como doble castigo del Gobierno de España porque considera lo cobrado por el SEPE como un segundo pago. En su casa han entrado 9.000 euros menos del mínimo exigido cuando el pagador es único, y encima deberá abonar 800 euros a Hacienda porque las leyes en este país se hacen para masacrar al más vulnerable.

El tema no queda ahí. Si esta persona que sigue en el paro no cuenta con el dinero necesario para pagar esa cantidad en una sola vez -como es previsible- y solicita fraccionar la deuda, eso le añade 250 euros más de intereses.

Hoy ser un parado después de cobrar un salario mínimo o estar en Erte costará más de mil euros a los más desfavorecidos de este país mientras se anuncian ayudas y subvenciones para las empresas que no llegan nunca.