Bernardo Álvarez Afonso, Obispo de la diócesis Nivariense, se ha sumado a las medidas a adoptar tras decaer el estado de alarma y ha hecho público un decreto por el que suspende «toda manifestación de fe en la vía pública (procesiones y romerías). Solamente podrá realizarse la eucaristía en el exterior de los templos para garantizar una mayor participación de los fieles. La misma, conforme a la legislación vigente, ha de ser comunicada previamente a las autoridades correspondientes, conforme al modelo establecido por la Diócesis».

El prelado nivariense llama a seguir actuando con precaución y a hacer memoria de los fallecidos durante esta crisis sanitaria, ofreciendo «por ellos el sacrifico que nos supone evitar las manifestaciones públicas de nuestra fe».  También pide no olvidar a los enfermos y a los trabajadores sanitarios que siguen luchando contra el COVID-19.

En el texto de este decreto, el obispo de la provincia de Santa Cruz de Tenerife señala que “ante la ambigüedad y confusión creada con el cese del estado de alarma, que se está interpretando como el final del COVID 19, y ante la dificultad de poder mantener las distancias y las precauciones sanitarias en las manifestaciones públicas de nuestras romerías y procesiones, es necesario seguir estableciendo un equilibrio entre la libertad de culto y la responsabilidad sanitaria para hacer crecer el bien común”.

Bernardo Afonso indica que los cultos en los templos se mantienen, como hasta ahora, siempre que se respeten las medidas que determinan los responsables de salud pública para garantizar una protección sanitaria adecuada.

Asimismo, el obispo invita a todos a vivir nuestra libertad con responsabilidad. “El fin del confinamiento no es el fin de la pandemia”.  Hay que seguir actuando con precaución. “No podemos olvidar el sufrimiento de tantos trabajadores sanitarios extenuados por luchar contra el COVID 19, que nos piden un esfuerzo para evitar una nueva ola de contagios. Hay que hacer memoria de tantos enfermos que siguen sufriendo los avatares del virus por los cuales tenemos que seguir pidiendo al Señor y a la Santísima Virgen. Hay que respetar la memoria de los fallecidos en nuestra tierra, en España y en el mundo entero a causa de la enfermedad, y ofrecer por ellos el sacrifico que nos supone evitar las manifestaciones públicas de nuestra fe”, concluye el obispo.