Press ESC to close

Ansiedad, depresión y conflictos con la comida, signos de alerta del trastorno por atracón

La aparición de episodios de ansiedad, depresión y baja autoestima, unidos muchas veces a una relación conflictiva con la comida o con el propio cuerpo son algunos de las señales de alarma que advierten de la existencia del trastorno por atracón, la patología de conducta alimentaria más frecuente en la población adulta, con una incidencia entre el 2% y el 3%, afirma el psicólogo clínico de Hospital Parque Kevin Arbelo.

Sin embargo, destaca que es una de las patologías más desconocidas en su ámbito y va asociado a aislamiento social por parte de las personas afectadas, que asocian comer en público con una fuente de estrés, agravando aún más el problema.

El trastorno por atracón se caracteriza por la presencia recurrente de episodios de ingesta de una cantidad de comida claramente superior a la que la mayoría de personas consumiría en un periodo similar de tiempo, acompañada de una sensación de pérdida de control, que genera un sentimiento negativo en quien lo padece. 

A diferencia de la anorexia o la bulimia nerviosas, no aparecen conductas compensatorias habituales, como el vómito autoinducido, el uso excesivo de laxantes o el ejercicio excesivo. 

El psicólogo clínico de Hospital Parque explica que las causas de este trastorno son multifactoriales como consecuencia de la interacción de variables biológicas, psicológicas y sociales.

Añade que muchas personas utilizan la comida como estrategia para regular emociones intensas, entre las que figuran la tristeza, la ansiedad, la soledad, la frustración o el aburrimiento. En estos casos, apunta, el atracón funciona como un alivio momentáneo que, sin embargo, suele ir seguido de sentimientos de culpa y vergüenza.

Asimismo, explica que la incapacidad para identificar, valorar y gestionar emociones desagradables puede favorecer la aparición de episodios de ingesta compulsiva. A esto, puntualiza, se suman otros factores neurobiológicos, como la presencia de alteraciones en los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y el control de impulsos, además de posibles influencias genéticas.

Por otro lado, recuerda que la presencia de patrones de restricción alimenticia estricta aumenta el riesgo de episodios de descontrol posterior, al igual que la presión sociocultural, marcada por el estigma asociado al peso corporal.

Kevin Arbelo insiste en que un abordaje multidisciplinar permite la recuperación del paciente. En este sentido, señala que la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento que cuenta con mayor evidencia científica, mientras que la terapia dialéctico-conductual y las intervenciones basadas en mindfulness, que trabajan la regulación emocional y la relación con la comida, han demostrado también ser eficaces.

Además señala que es necesario que el paciente establezca patrones regulares de comida que ayuden a romper el ciclo de restricción-atracón. E incluso, explica, en algunos casos se puede valorar el apoyo farmacológico.

Con todo ello, concluye, se pretende que el paciente pueda construir una relación más flexible y sana con la comida.

 

Related Posts

La Laguna instala pluviómetros de última generación para optimizar su red de alcantarillado y pluviales
Lidl evita el desperdicio de más de un millón de kilos de frutas y verduras
Una decena de bodegas participan en la X Noche en Tinto de La Victoria de Acentejo
La Cámara y el Cabildo de Tenerife muestran  a las empresas cómo “hackear” sus límites para  vender en el exterior
John Smith

She was close behind her.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

@estenerife on Instagram
Su experiencia en este sitio mejorará al permitir las cookies. Saber más