Erdogan advierte: los ataques de Israel en Siria y Líbano amenazan a Turquía
El presidente turco eleva el tono ante la ofensiva israelí y traslada la amenaza al territorio de su propio país, intensificando la tensión diplomática en la región.
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha advertido que los ataques de Israel en Siria y Líbano no son una amenaza exclusiva para esos países, sino que alcanzan también a Turquía. La declaración, recogida por Reuters, eleva el tono de las tensiones entre Ankara y Tel Aviv en un momento de especial convulsión en Oriente Medio.
Erdogan ha situado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como el mayor obstáculo para la paz en la región. Así lo expresó en el marco de una reunión de la Organización para la Cooperación Islámica, donde el mandatario turco cargó con dureza contra la política exterior israelí y contra las operaciones militares que Israel ha desarrollado en los últimos meses en Líbano y Siria.
La posición del líder turco no es nueva. Desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, Erdogan ha mantenido una retórica cada vez más confrontacional frente a Israel, rechazando de forma sistemática las operaciones militares israelíes en Gaza, Líbano y Siria. Sin embargo, la advertencia de que esos ataques amenazan directamente a Turquía marca un escalón adicional en la escalada verbal entre ambos países.
El contexto de las operaciones israelíes en Siria y Líbano
Israel ha llevado a cabo en los últimos meses una intensa campaña militar contra las infraestructuras y el liderazgo de Hezbolá en Líbano y contra posiciones vinculadas a ese grupo en Siria. Según informaciones publicadas por The Jerusalem Post, las operaciones israelíes han desmantelado en buena medida la capacidad operativa de Hezbolá, cuya debilitación abrió a su vez el espacio para el derrumbe del régimen de Bashar al-Assad en Siria. El nuevo escenario en Damasco ha reconfigurado el equilibrio de poder en la región de manera sustancial.
Turquía, fronteriza con Siria, observa con particular inquietud cualquier transformación en ese país. Ankara ha mantenido durante años una política activa en el conflicto sirio, apoyando a determinados grupos rebeldes y vigilando de cerca la situación en el norte del territorio sirio, donde la presencia kurda es un factor de primer orden para la seguridad turca. La advertencia de Erdogan se enmarca, por tanto, en esa lógica de interés estratégico directo sobre lo que ocurre en Siria.
La relación entre Turquía e Israel lleva años deteriorándose. Ankara suspendió relaciones comerciales con Tel Aviv y ha mantenido abiertos los canales de comunicación con Hamás, cuyo liderazgo político ha contado con presencia en territorio turco. Esta postura ha generado fricciones con Israel y también con aliados occidentales de Turquía dentro de la OTAN, organización a la que Ankara pertenece.
Una advertencia con implicaciones para la seguridad regional
Al presentar los ataques israelíes en países vecinos como una amenaza para Turquía, Erdogan traslada el conflicto a un plano que involucra directamente a un miembro de la Alianza Atlántica. La tensión entre dos aliados de Occidente —Israel, socio preferente de Estados Unidos, y Turquía, miembro de la OTAN— complica la gestión diplomática del conflicto para las cancillerías europeas y norteamericanas.
Erdogan se reunió recientemente con el presidente iraní Masoud Pezeshkian en los márgenes de la Cumbre de la Organización para la Cooperación Económica celebrada en Jankendi, Azerbaiyán, según imágenes distribuidas por la oficina presidencial turca. El encuentro subraya que Ankara mantiene canales abiertos con Teherán incluso en un momento en que Israel ha atacado instalaciones nucleares iraníes, incluyendo las de Fordow, Isfahan y Natanz, con el respaldo logístico de Estados Unidos.
La campaña israelí contra el programa nuclear de Irán, que incluyó la destrucción de varias de sus principales instalaciones de enriquecimiento de uranio, ha reordenado las alianzas y los cálculos estratégicos de todos los actores de la región. En ese nuevo mapa, Erdogan reivindica para Turquía un papel central y una voz propia, distinta tanto de la de Washington como de la de Bruselas.
La advertencia del presidente turco sobre la amenaza que suponen los ataques israelíes para su propio país añade una nueva línea de tensión a un Oriente Medio en plena transformación. La comunidad internacional tendrá que calibrar en los próximos días si la declaración de Erdogan queda en un gesto retórico o si anticipa algún movimiento diplomático o militar concreto por parte de Ankara.