La rueda de prensa ofrecida hoy por la dirección técnica del Pevolca y por el comité científico sirvió, entre otros asuntos, para informar sobre las dimensiones destructivas del volcán de La Palma destacando que, en los últimos días, el ancho máximo de las coladas  ha crecido casi un kilómetro tras la importante emisión de lava que ha afectado principalmente al Barrio de La Laguna y al Polígono Industrial del Callejón de la Gata.

Según confirmó Rubén Fernández, portavoz del Pevolca, la superficie afectada hasta el día de hoy se sitúa en 742 hectáreas mientras la anchura máxima de la colada alcanza los 2.350 metros. Por otro lado, los últimos datos de Copernicus indican que hay 1.923 edificaciones/construcciones afectadas, de las cuales 1.826 han sido destruidas por el volcán y 97 se encuentran en riesgo o parcialmente afectadas. Sobre los datos del Catastro, dijo que se registran 1.058 edificaciones afectadas, de las que 854 figuran como de uso residencial.

Rubén Fernández indicó que a priori no están previstas nuevas evacuaciones o confinamientos, pero advirtió que todo dependerá de si hubiera alguna evolución «muy desfavorable» en algunas zonas. A este respecto, comentó que si en algún caso la calidad del aire empeora a niveles que puedan ser peligrosos para la población, se ordenará el confinamiento de las personas en las zonas de riesgo.

María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional, expresó que la erupción fisural continúa mostrando un mecanismo estromboliano (un mecanismo de carácter mixto, con fases de explosividad que producen depósitos piroclásticos y fases efusivas que producen las coladas de lava, de forma simultánea), ahora con predominio de la fase efusiva.

La científica explicó que el flujo principal de las coladas de lava discurre por el flanco norte, bajando por la parte norte de las coladas previas, siguiendo trayectorias hacia el oeste y noroeste, dentro de la zona de exclusión actual.

Actualmente, según dijo, uno de los frentes activos ha alcanzado la base de la Montaña La Laguna, bordeándola por el oeste. A la salida del centro de emisión el flujo se concentra en un canal lávico escalonado y su taponamiento momentáneo y las oscilaciones del caudal lávico, originan desbordamientos puntuales que forman coladas efímeras que se derraman lateralmente sobre el cono principal sin que mantengan un gran recorrido.

Blanco señaló que en la tarde de ayer se reactivó un antiguo punto de emisión a unos 300 metros al Sureste de la base del cono principal, manifestando una actividad freatomagmática con emisión de cenizas. El comienzo de este evento fue simultáneo a una mayor actividad de los centros de emisión del cráter del cono principal que habitualmente muestran actividad estromboliana. Sin embargo, según indicó, actualmente, este nuevo centro de emisión ha disminuido su actividad aunque no se descarta la aparición de nuevas bocas cerca del cono principal, así como otros observables superficiales (emisiones visibles de gas) dentro de la zona de exclusión.

Como cada día, María José Blanco informó sobre la altura de la columna de cenizas y gases medida hoy, así como sobre su dispersión, que alcanza los 4500 metros. En este sentido aseguró que se prevé que continúe en altura (entre 1500 a 3000 m). La configuración del penacho de cenizas y dióxido de azufre se espera que continúe hacia el norte y nordeste durante las próximas horas (24 – 36 h) provocando la caída de cenizas en el aeropuerto de La Palma y afectando a su operatividad.

Además, según los técnicos, es probable que la nube de cenizas pueda afectar a un estrato (alrededor del nivel de vuelo 100) del espacio aéreo comprendido entre La Palma, La Gomera y norte de Tenerife.

Otra mala noticia es que las condiciones meteorológicas son desfavorables desde el punto de vista de calidad del aire debido a la presencia de una inversión térmica acusada (de unos 4-5 °C situada entre 300-500 m). Además, el material de partículas de hasta 10 micras se verá incrementado a causa de la presencia de calimas, como consecuencia de la entrada de la masa de aire sahariana.

Sobre la sismicidad, Blanco señaló que continúa localizándose, principalmente, cercana a las mismas zonas de los primeros
días, a profundidades entre 10 y 15 kilómetros, aunque se registran también terremotos situados a profundidades superiores a 20 kilómetros, que en las últimas horas han incrementado su frecuencia y magnitud. Asimismo, se mantienen los valores altos de la amplitud de la señal de tremor, con pulsos de intensificación. La magnitud máxima observada ha sido 4.6 mbLg de un evento a 37 km de profundidad, y la intensidad máxima de V también de un evento profundo.

A juicio de los técnicos, el nivel de sismicidad actual sigue indicando que es posible que se produzcan más sismos sentidos, pudiendo originar pequeños derrumbes en zonas de pendiente. La elevada sismicidad registrada a profundidades intermedias y profundas, se enmarcan en el mismo proceso eruptivo actual. Sin embargo, no se registra sismicidad superficial significativa. También expresan los científicos que la deformación local en la estación más cercana al centro eruptivo producida en los últimos días, ha revertido, mientras el resto de las estaciones no muestran una deformación significativa.

Otro elemento importante en torno a la evolución de este proceso eruptivo es la emisión de dióxido de azufre asociado al penacho volcánico (emanaciones visibles de gases volcánicos) que, según los registros del comité científico, continúa registrando valores altos y acordes al proceso eruptivo, alcanzando valores de 2882 toneladas diarias (valor subestimado).

Asimismo, la emisión de dióxido de carbono, asociada a los 220 km2 de la dorsal volcánica de Cumbre Vieja (emanaciones no visibles de gases volcánicos), ha sido estimada en 1224 toneladas diarias a fecha de ayer. La emisión difusa de CO2 en la estación geoquímica de Los Llanos refleja una mayor fracción magmática-hidrotermal que la observada en la estación geoquímica de Fuencaliente. Todas estas observaciones geoquímicas son coherentes con el actual proceso eruptivo.

Respecto a la calidad del aire, los responsables de esta parte de la información científica de la erupción volcánica señalaron que durante la madrugada y primeras horas de la mañana de ayer se midieron valores altos de dióxido de azufre, que no llegaron en ningún caso a superar el umbral horario (establecido en 350 μg/m³), en las estaciones de Los Llanos, El Paso, Tazacorte y Puntagorda. Esos valores se fueron reduciendo a lo largo del día hasta valores bajos, volviendo a ascender en las estaciones de Puntagorda y Fuencaliente durante la noche hasta alcanzar valores cercanos al umbral horario, aunque sin llegar a rebasarlo.

Respecto a las partículas menores de 10 micras (cenizas), durante la mañana de ayer se registró un evento de alta concentración de estas partículas en Los Llanos sobre las 10:00 horas, alcanzando los 242 μg/m³, que posteriormente fue remitiendo, pero finalmente supuso la superación del
umbral diario (establecido en 50 μg/m³). En el conjunto de estaciones las concentraciones de cenizas han ido aumentando durante el día de ayer coincidiendo con la entrada de una masa de aire sahariano.