Vitaldent ha hecho un estudio sobre la asistencia al dentista tras el inicio de la pandemia que refleja que un 16% de los habitantes de Canarias admite no haber acudido al dentista tras el confinamiento por miedo a un posible contagio de COVID-19, la media nacional les bastante superior y se sitúa en un 23%. A esta cifra se une que  un 18% de los canarios también reconoce sentir miedo al dentista con independencia de la pandemia.

El estudio señala que las principales razones son la proximidad doctor-paciente durante los tratamientos (65%) y la desconfianza en los protocolos de limpieza y desinfección (53%).

Sobre la parte de la visita que más inquietud les producía destacan por igual la sala de espera (47%) y los tratamientos realizados en el gabinete del dentista (47%) y, en menor medida, la recepción (6%).

También se preguntó en la encuesta a los que sí acudieron al dentista tras el confinamiento (27%). El 32,5% afirma haber tenido miedo por riesgo de contagio durante la visita por no sentirse suficientemente protegido, principalmente por sentirse poco protegidos en la sala de espera (62%). En este caso, de nuevo destacan la desconfianza en los protocolos de limpieza y desinfección (54%) y la cercanía doctor-paciente durante los tratamientos (38%) como principales causas, seguidas de la falta de EPIS (23%).

Miedos

Más allá del temor a la COVID-19, el 18% de los canarios encuestados aseguran tener miedo a ir al dentista, principalmente por el dolor que les produce (85%), la incomodidad (74%), la mala praxis (74%), teniendo también miedo a las facturas  (70%), las agujas (59%), las infecciones (59%), y la anestesia (52%).

Sobre los tratamientos más temidos por los canarios, destaca la implantología y las prótesis dentales (33%), seguidas de la endodoncia (30%). Y, en menor medida, también temen la ortodoncia (19%), las limpiezas bucales (11%) y la periodoncia (7%).

Por otro lado, el 39% asegura sentir nerviosismo o inquietud cuando acuden al dentista, siendo de nuevo el dolor lo que más nerviosismo les produce (79%); mientras que el 13% de los canarios afirma que la sala de espera del dentista les produce temor o tensión. De éstos, 8 de cada 10 (84%) afirman que se debe principalmente al ruido de fondo de los aspiradores y otros materiales cuando están en la sala de espera, mientras que 6 de cada 10 (63%) aseguran que les incomoda el olor de productos de higiene característico de la clínica.

Una vez fuera de la consulta dental, el miedo tampoco desaparece del todo. En este sentido, los encuestados afirman tener miedo a la evolución del tratamiento en casa (21%) o sentir nerviosismo (20%). Esto se debe, principalmente, a que no haya salido bien el tratamiento o la intervención (100% en el caso de aquellos pacientes que sienten miedo, y 90% en aquellos que sienten nerviosismo), a sentir dolor (93%, 97%), que sea necesario retocar algo (74%, 90%) y tener que realizar pagos adicionales (84%, 67%).