Hoy ha trascendido que la sangre encontrada en la embarcación que se encontró el pasado jueves, a la deriva y vacía, pertenecía al padre de las pequeñas secuestradas, Tomás Gimeno. A esta conclusión llegó el laboratorio de criminalística de la Guardia Civil en Madrid, tras determinar primero que esa sangre no era de ninguna de las niñas.

A esta noticia se suma la declaración de un amigo de Tomás Gimeno, que participaba habitualmente en excursiones en el barco del padre de Anna y Olivia, alegando que la embarcación no tenía ancla desde hace tres o cuatro años, por lo se descarta la idea de que se hubiera utilizado este elemento náutico en cualquier acto relacionado con este suceso.