Turull emplaza a Feijóo a ir a Waterloo si quiere negociar una moción de censura con Junts
El secretario general de Junts cierra la puerta a cualquier conversación con el líder del PP sobre una hipotética moción de censura sin que Feijóo viaje a Bruselas a reunirse con Carles Puigdemont.
Jordi Turull, secretario general de Junts per Catalunya, ha recomendado públicamente al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, que viaje a Waterloo si tiene intención de plantear una moción de censura con el respaldo de su formación. El dirigente independentista ha cerrado así cualquier vía de negociación parlamentaria que no pase antes por un encuentro directo con Carles Puigdemont, quien reside en Bélgica desde 2017.
La declaración de Turull sitúa a Feijóo ante una condición de partida que el PP no ha aceptado hasta ahora: sentarse con el expresident de la Generalitat en suelo belga antes de explorar cualquier acuerdo de alcance estatal. La posición de Junts no es nueva en su forma, pero adquiere una dimensión distinta cuando se formula en respuesta directa a la aritmética que el PP necesitaría para prosperar en una eventual moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
El emplazamiento a Waterloo como condición política
Waterloo, la localidad belga en la que Puigdemont reside desde su salida de España, se ha convertido en los últimos años en una referencia recurrente de la política española. Cada vez que un partido de ámbito estatal ha necesitado el apoyo de Junts para una operación parlamentaria de envergadura, la pregunta sobre si sus líderes están dispuestos a desplazarse hasta allí ha adquirido un peso simbólico y práctico que va más allá del protocolo.
Turull ha hecho explícito ese requisito en términos inequívocos: quien quiera hablar de mociones de censura con Junts debe hacerlo con Puigdemont, y Puigdemont está en Waterloo. La recomendación no es una invitación diplomática; es una demarcación de las condiciones mínimas bajo las cuales la formación independentista considera que puede iniciarse una conversación seria.
Para el PP, esa condición tiene implicaciones que superan lo logístico. Un viaje de Feijóo a Bélgica para reunirse con Puigdemont equivaldría a reconocer al expresident como interlocutor político legítimo en el exterior, algo que el Partido Popular ha rechazado sistemáticamente en su discurso público. No es, por tanto, solo una cuestión de agenda: es una decisión con consecuencias sobre el relato que el PP ha construido en torno a Puigdemont desde 2017.
La aritmética parlamentaria que subyace al debate
Una moción de censura en el Congreso de los Diputados requiere una mayoría absoluta: 176 votos a favor del candidato alternativo. El PP, con su actual representación parlamentaria, no alcanza ese umbral por sí solo ni sumando los apoyos habituales de Vox y los partidos de centroderecha. Junts, con sus escaños, forma parte del cálculo que cualquier aspirante a desalojar al Gobierno actual tendría que resolver.
Esa dependencia aritmética es precisamente la que otorga a Turull la posición desde la que formula su recomendación. Junts no necesita a Feijóo para mantenerse en la oposición; Feijóo, en cambio, necesita a Junts para construir una mayoría alternativa. Esa asimetría de necesidades es el trasfondo sobre el que se entiende el emplazamiento a Waterloo.
Junts per Catalunya es un partido independentista catalán fundado formalmente en 2020 a partir de la plataforma política que Puigdemont lideró desde el exilio. Su grupo parlamentario en el Congreso ha jugado un papel determinante en varias votaciones de investidura y en la aprobación de los presupuestos generales durante la legislatura en curso, lo que le ha situado como una pieza clave en la aritmética de cualquier gobierno de minoría en España.
La postura de Turull refleja una estrategia que Junts ha mantenido con coherencia: maximizar su influencia condicionando su apoyo a avances concretos en la agenda independentista y, en particular, a la normalización política de Puigdemont como figura central de cualquier negociación. Exigir que Feijóo se desplace a Waterloo es, en ese marco, una forma de medir el precio real que el PP estaría dispuesto a pagar por los votos de la formación.
Por el momento, el Partido Popular no ha respondido públicamente a la propuesta de Turull con una posición clara. La pelota queda, de momento, en el tejado de Feijóo, que deberá decidir si la aritmética parlamentaria justifica un gesto de esa envergadura o si, por el contrario, la moción de censura permanece como un horizonte sin las condiciones necesarias para materializarse.