Los palmeros del Valle de Aridane pasaron ayer otra noche terrorífica que empezó, sobre las 23.00 horas, con el mayor terremoto sufrido desde que se inició el enjambre sísmico que ha acompañado la erupción volcánica. Aunque en un primer momento el Instituto Geográfico Nacional lo cifró en 4,9 grados, minutos más tarde adaptó este temblor, sentido de manera muy potente en toda la isla de La Palma, incluso en localidades del Norte de Tenerife, en una magnitud de 4,8. Fue localizado al suroeste del municipio de Villa de Mazo a las 22.58 horas. Con intensidad V EMS y una profundidad de 39 km

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró ayer, hasta las doce de la noche, un total de 76 sismos asociados a la erupción del volcán de La Palma, veinte de ellos de magnitudes superiores a 3 (mbLG). Desde esa hora hasta las nueve de esta mañana se han producido 17 sismos más, uno de 3,5 grados.

Además, los habitantes de El Paso que aún siguen en sus viviendas podían contemplar que el volcán escupe lava en estos momentos por hasta cuatro bocas, de manera muy efusiva, cuyas coladas cubren en un primer momento toda la falda de la montaña.

El elemento añadido que mina la tranquilidad de los palmeros es saber que la lava, tras destrozar ayer muchas viviendas e instalaciones industriales cercanas La Laguna, se dirige en estos momentos, de manera irremediable, hacia el centro neurálgico de este populoso barrio del municipio de Los Llanos de Aridane.

Se cumple así el peor de los pronósticos porque en esta zona viven  casi 1.500 personas. El Barrio de La Laguna está amenazado en estos momentos por otra segunda lengua de lava que amenaza ese mismo punto desde otro flanco y que tiene mayor aporte tras la intensa efusividad del volcán durante la noche.

Desde la Dirección del Pevolca se sigue minuto a minuto la evolución de las coladas más septentrionales. La más cercana al mar, que discurre al sur de la Montaña de La Laguna, se encuentra a menos de cien metros de la costa y, cuando llegue al litoral, se procederá al confinamiento de los núcleos de San Borondón, La Condesa, Marina Alta, Marina Baja y el núcleo de Tazacorte, para evitar las consecuencias sobre las personas de la emisión de gases que produzca el contacto de la lava con el mar.

Para terminar de presentar la situación desesperada en la que viven los palmeros de esta zona de la isla es obligado hablar de la calidad del aire. No paran de caer ingentes cantidades de cenizas que los vecinos se sienten ya incapaces de retirar, pero esta labor es imprescindible porque el peso de estas cenizas sobre las viviendas podría hacer colapsar las edificaciones.

No quieren pensar en el futuro, pero se acerca la época de lluvias y, desde que caigan, los problemas que se viven en La Palma se multiplicarían porque aumentará el peso de esas cenizas y porque las coladas de lava han cambiado la orografía de esta zona de La Isla y se desconoce por donde discurrirán ahora las aguas, que podrían causar inundaciones en algunos puntos.

Estas nubes de cenizas también generan problemas en la operatividad del Aeropuerto de La Palma dado que las compañías, por motivos de seguridad, han decidido suspender los vuelos.

La capa de inversión térmica seguirá en cotas bajas hasta el próximo día 22, lo que impide la dispersión de gases y partículas en suspensión y afecta especialmente a el municipio de El Paso. Se mantiene la recomendación del autoconfinamiento de los vecinos y el uso de mascarillas FFP2 o superiores en caso de tener que salir a la calle.

A pesar de ello, los niños de Los Llanos de Aridane y El Paso siguen acudiendo cada día a clase mientras los de Tazacorte reciben la actividad lectiva por vía telemática ante la previsión de un inminente confinamiento.