Canarias vive estos días con gran preocupación el avance de la Covid-19 que, lejos de doblegarse, mantiene una línea ascendente en los contagios que afectan ya a casi todas Las Islas. La variante Delta, que ya alcanza a un 20% de los contagiados, está haciendo estragos en esta quinta ola de la pandemia en zonas como La Palma -donde durante semanas no reportaron contagios diarios y ahora la situación se está disparando-  pero de manera especial está afectando a Tenerife que, según señaló ayer el presidente del Ejecutivo, Ángel Víctor Torres, está al borde de sufrir las restricciones derivadas de un nivel 4 de alerta sanitaria.

Preocupa también que el aumento de personas ingresadas en centros hospitalarios sea hoy un 37% superior a las que había hace un mes y llama la atención el hecho de que la incidencia de la Covid-19 esté afectando a personas ya vacunadas.

Los expertos insisten en medidas que todos estamos tomando. Hablan de la importancia de mantener las mascarillas y lo cierto es que cualquiera que se de una vuelta por las ciudades y pueblos de Canarias puede comprobar que la gran mayoría de los ciudadanos siguen usando este elemento disuasorio de la enfermedad pese a que el Gobierno de España levantó la obligatoriedad de su uso en el exterior.

Hoy los ciudadanos estaremos pendientes de la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Canarias tras la solicitud del Gobierno de Canarias de autorización para implantar un nuevo toque de queda en Tenerife.