Tenerife triplica sus zonas de riesgo de inundación: estos son los 27 barrancos que ahora vigila Protección Civil
El Gobierno de Canarias actualiza el mapa de áreas con peligro de inundación en el archipiélago, con cambios significativos en Tenerife, Lanzarote y Gran Canaria. La tecnología Lidar y los drones revelan nuevos cauces críticos que obligan a replantear la planificación urbanística y los protocolos de alerta.
El Gobierno autonómico aprobó el pasado 31 de agosto una actualización del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo de Inundaciones (PEINCA), que amplía de 8 a 27 las áreas de riesgo potencial significativo en la isla. La revisión, basada en estudios con tecnología Lidar y drones, incorpora cauces que hasta ahora no figuraban en los registros oficiales, como el barranco de Almeyda en Santa Cruz, con 3,36 kilómetros de longitud.
La modificación del PEINCA, aprobado originalmente mediante el Decreto 115/2018, de 30 de julio, responde a una revisión periódica de los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación de segundo ciclo, elaborados por los consejos insulares de aguas. Estos documentos son los que determinan qué zonas requieren vigilancia especial por parte de Protección Civil, qué terrenos quedan condicionados en la planificación urbanística y qué protocolos se activan cuando la AEMET emite avisos meteorológicos.
Qué cambia en el mapa de riesgo de inundaciones de Tenerife
El salto de 8 a 27 áreas de riesgo en Tenerife no se debe a un aumento repentino de las amenazas climáticas, sino a una mejora en la capacidad de detección. Los trabajos del Consejo Insular de Aguas de Tenerife han incorporado modelos digitales del terreno con una resolución muy superior a la de ciclos anteriores, gracias a la tecnología Lidar y a vuelos con drones. Estos datos se combinan con modelizaciones hidrológicas e hidráulicas bidimensionales, que simulan el comportamiento del agua en diferentes escenarios.
Los escenarios analizados corresponden a periodos de retorno de 10, 100 y 500 años. Un error común es interpretar que un periodo de retorno de 500 años implica que el evento ocurre una vez cada cinco siglos. En realidad, significa que cada año existe una probabilidad de uno entre quinientos de que se produzca. En Canarias, donde los barrancos pueden pasar años secos y convertirse en torrentes en cuestión de minutos, esta distinción es crucial para la prevención.
Entre las novedades más destacadas de la actualización figura la eliminación de varias áreas de riesgo costero en Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife. Algunos tramos que hasta ahora se consideraban potencialmente afectados por inundaciones marinas han dejado de figurar como tales tras los nuevos estudios. Sin embargo, en Tenerife el cambio más significativo es la ampliación del riesgo asociado a barrancos y cauces, que ahora abarcan 16 municipios y suman 101,15 kilómetros de longitud.
Cómo afecta el nuevo mapa de inundaciones a los vecinos y ayuntamientos
La documentación técnica de Tenerife se someterá a consulta pública durante tres meses tras su publicación en el Boletín Oficial de Canarias, dentro de la tramitación del ciclo de planificación 2027-2033. Este periodo es clave para que ayuntamientos, colectivos vecinales y particulares puedan presentar alegaciones sobre las delimitaciones propuestas. Si un barranco cercano a una vivienda aparece o desaparece del listado, los afectados tienen la oportunidad de revisar los datos y, en su caso, impugnarlos.
La actualización del PEINCA no solo tiene implicaciones para la seguridad civil, sino también para la planificación urbanística. Las áreas identificadas como de riesgo potencial significativo pueden ver limitadas las nuevas construcciones o requerir medidas adicionales de protección. Además, los protocolos de alerta de Protección Civil se activarán con mayor precisión, ya que los nuevos datos permiten afinar las zonas que deben ser evacuadas o vigiladas en caso de lluvias intensas.
El mismo Consejo de Gobierno que aprobó la modificación del PEINCA dio luz verde a un programa temporal de empleo para reforzar las infraestructuras de riego, con una inversión de 28,2 millones de euros. Esta decisión refleja la doble preocupación del archipiélago: la escasez de agua durante la mayor parte del año y el riesgo de inundaciones en episodios de lluvias torrenciales.
Los avances tecnológicos y los nuevos datos obligan a revisar periódicamente los protocolos y las delimitaciones, con el objetivo de minimizar los riesgos para la población. Para los vecinos de Tenerife, especialmente aquellos que residen cerca de los 27 barrancos ahora identificados, la consulta pública que se abrirá en las próximas semanas será una oportunidad clave para conocer los detalles y, en su caso, participar en el proceso.