Activistas de varias organizaciones reclaman la entrega de los animales que están siendo torturados en el laboratorio de Vivotecnia, después de salir a la luz una investigación que ha destapado una flagrante vulneración de la normativa sobre bienestar animal en este centro.

La investigación encubierta ha sido difundida por la ONG Cruelty Free International, y ha desvelado imágenes que prueban un maltrato continuado a los animales en las instalaciones.

La Fundación Franz Weber (FFW) ha reclamado la entrega de los animales y ha denunciado el “evidente fallo del cumplimiento” de la normativa estatal sobre protección de animales utilizados en experimentación, el Real Decreto 53/2013, recordando las competencias de inspección y vigilancia del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, organismo al que compete coordinar las actuaciones precisas para la aplicación de esta norma, y de los servicios veterinarios de la Comunidad de Madrid.

En los videos divulgados en los medios de comunicación, se muestran actos de crueldad gratuita y deliberada. Dando golpes a los animales, decapitaciones y risas de los trabajadores durante las pruebas. Muestran graves incumplimientos respecto las exigencias dirigidas a los centros y por tanto, la comisión de un elenco de conductas infractoras muy graves, dicen desde la FFW.

“Aquí está el pito, los huevos deben de estar por aquí”, dice alguien mientras dibuja un bigote en el cuerpo de un monito aterrorizado, al que sujetan con fuerza a una mesa”

Hablamos de animales torturados por aquellos que deberían protegerlos, conejos muriendo, perros que sufren, cerdos o monos gritando ante la clara hostilidad, la impaciencia o, peor aún, las bromas del personal.

“¡Muérete hijo de puta!, estoy hasta la polla de conejos y conejas”; “Me cago en el puto perro”; “¡Hijo de puta el mono!”; “Déjale que se rompa la columna (un conejo), no pasa nada”; “¡Cerda psicópata!”… “Aquí está el pito, los huevos deben de estar por aquí”, dice alguien mientras dibuja un bigote en el cuerpo de un monito aterrorizado, al que sujetan con fuerza a una mesa. “Mira, con una mano”, presume un empleado agitando en el aire a un pequeño cerdo que grita, presa del pánico. “¿No es más fácil y económico pegarle un cogotazo?”, dice alguien riendo mientras ponen la inyección letal a un conejo. “Como Hitler, pasajeros al tren”, bromea un empleado mientras lleva una caja llena de ratones a matar.

Por ello, el director europeo de la Fundación Franz Weber, Leonardo Anselmi, se ha personado esta tarde en las instalaciones de la empresa madrileña para realizar la solicitud de entrega, señalando que “los animales no pueden seguir ni un minuto más en unas instalaciones donde se han grabado actos de puro sadismo por parte del personal de Vivotecnia, una empresa que además de haber percibido subvenciones, ha colaborado también con diversas administraciones públicas en estos últimos años”.

“Es inimaginable que esto pueda estar pasando hoy en día en Europa”, señala la Dra. Katy Taylor, directora científica de CFI. “Estas imágenes muestran la cara oscura de la regulación de la experimentación animal. Hemos destapado una mezcla horrenda de sufrimiento y crueldad en la forma en que estos animales están siendo mantenidos, manejados y maltratados en pruebas de toxicidad, además de numerosas violaciones de la ley española y europea”.

La empresa niega que exista abuso de los animales utilizados en experimentos, como denuncia la investigación de la ONG, y han señalado en un comunicado a The Guardian que trabajan para “garantizar la calidad de nuestro trabajo, siempre teniendo en cuenta el bienestar animal”.

Cruelty Free International reclama a la Comunidad de Madrid el cierre inmediato del laboratorio Vivotecnia, la cancelación de sus licencias y la puesta en marcha de una investigación independiente. Alcanzando ya  5.000 firmas su petición en Change.org.

Según estadísticas oficiales europeas, en 2017 España era el 4º país con el mayor uso de animales para experimentación en la Unión. Sin embargo, la mayoría de las personas en nuestro país no quiere que se haga sufrir a los animales, tal y como muestran los resultados de una encuesta lleva a cabo por Savanta ComRes en junio de 2020: el 71% de los adultos consideraba que la Unión Europea debería empezar a establecer plazos para terminar con la experimentación animal.