Canarias registra 39 sismos en diez días sin riesgo volcánico
El mayor temblor, de magnitud 2,8, se registró el 3 de junio cerca de La Palma. El IGN confirma que la actividad encaja con el comportamiento habitual de un archipiélago volcánico.
El archipiélago canario acumuló 39 movimientos sísmicos en diez días, entre el 27 de mayo y el 6 de junio de 2026, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Los expertos del organismo insisten en que la cifra no supone ninguna alerta: encaja, dicen, con el comportamiento normal de un archipiélago volcánico activo donde el subsuelo nunca está del todo quieto.
De esos 39 eventos, 33 fueron microsismos con magnitudes inferiores a 2 en la escala mbLg, tan débiles que ningún habitante de las islas los percibió. Los 6 restantes oscilaron entre 2 y 3 grados, dentro del rango catalogado como «muy ligeros». Ninguno superó los tres grados, lo que descarta cualquier sismo moderado o de carácter destructivo en el periodo analizado.
El mayor temblor de la serie fue un evento de magnitud 2,8 registrado el 3 de junio en la cuenca oceánica próxima a La Palma, a 32 kilómetros de profundidad. Su ubicación marina y esa profundidad explican que pasara completamente inadvertido para la población de la isla.
Tenerife, La Palma y El Hierro, los focos más activos
El mapa de los últimos diez días permite trazar con bastante claridad cuáles son los puntos del archipiélago que más mueven los sismógrafos. Tenerife encabeza el recuento con 5 eventos, la mayoría concentrados en una franja del oeste y suroeste de la isla: las medianías de Vilaflor de Chasna, Guía de Isora y La Guancha. Ese patrón está directamente ligado a la actividad sísmica de bajo nivel que arrastra el Teide desde finales de 2016.
La Palma suma 4 eventos en el periodo, ninguno relacionado con la erupción del Tajogaite de 2021, sino con dinámicas habituales del subsuelo en el sur de la isla y la zona de Villa de Mazo. El Hierro acumula 2 registros, entre ellos el sismo más profundo de toda la serie: un evento de magnitud 2,5 a 45 kilómetros bajo el lecho marino, al suroeste de Frontera. Gran Canaria cierra la lista con un único registro en su zona marítima sur.
Todos estos puntos forman parte de la actividad tectónica y volcánica ordinaria del archipiélago. El IGN mantiene una red de sensores distribuida por las islas precisamente para registrar hasta los temblores más pequeños y detectar cualquier variación que pueda señalar un cambio de comportamiento relevante.
«Los movimientos sísmicos detectados estos días en el archipiélago canario se enmarcan dentro del comportamiento habitual de una región volcánica activa, sin alteración del nivel de alerta vigente.»
IGN·Instituto Geográfico Nacional
El único temblor que algunos vecinos pudieron notar
De los 39 eventos del periodo, solo uno alcanzó el umbral en el que la población puede llegar a percibir algo. Se trató de un sismo de magnitud 2,5 registrado el 31 de mayo en la zona Atlántico-Canarias, próximo a Fuerteventura, a tan solo 4 kilómetros de profundidad. La escala EMS-98, que mide la intensidad con la que un temblor se percibe en superficie, le asignó un valor de II-III («débil»): un rango en el que algunas personas en plantas altas o en reposo pueden notar un leve balanceo, pero que no genera daños ni avisos de emergencia.
Otro evento del 28 de mayo, frente a las costas de Tenerife, alcanzó una intensidad I-II («apenas sentido») en la misma escala, sin consecuencias perceptibles para la mayoría de la población.
Que la escala de profundidad marque solo 4 kilómetros en el caso de Fuerteventura es relevante. Cuanto más superficial es un sismo, más energía llega a la superficie aunque su magnitud sea pequeña. Por eso ese evento concreto fue el único con alguna posibilidad real de ser notado, mientras que el de mayor magnitud, el 2,8 de La Palma, pasó sin que nadie lo registrara al producirse a 32 kilómetros de profundidad.
Detrás de este pulso constante del subsuelo está lo que los geólogos denominan la actividad intrínseca de una región volcánica activa. El INVOLCAN (Instituto Volcanológico de Canarias) y el propio IGN llevan años documentando en el Teide episodios recurrentes de enjambres sísmicos híbridos: concentraciones de centenares de microsismos en pocas horas en áreas muy reducidas del subsuelo. El último de estos episodios se registró el 16 de febrero de 2026, cuando el INVOLCAN detectó más de 300 eventos de muy baja amplitud en pocas horas. Esa serie comenzó a documentarse de forma sistemática a partir del 2 de octubre de 2016.
Para quien vive en las islas, la pregunta práctica es sencilla: ¿cuándo hay que preocuparse? Según el IGN, la clave no está en el número de eventos sino en si las magnitudes suben de forma sostenida, si los sismos se acercan a la superficie de manera consistente o si los niveles de alerta volcánica cambian. Ninguna de esas circunstancias se ha producido durante el periodo analizado. El nivel de alerta se mantiene sin variación.
Quienes quieran seguir la actividad sísmica en tiempo real pueden consultar el catálogo sísmico del IGN, actualizado de forma continua, donde cada evento queda registrado con su magnitud, profundidad, hora exacta y localización. Es la mejor vacuna contra el ruido que, con frecuencia, rodea cualquier noticia sobre temblores en el archipiélago.