El Templo Masónico de Santa Cruz, símbolo de la represión franquista
El Gobierno reconoce oficialmente el edificio como testimonio de las violaciones de derechos humanos cometidas contra…
El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, un edificio emblemático del centro de la capital tinerfeña, ha sido declarado oficialmente Lugar de Memoria Democrática Democrática por el Gobierno de España, en reconocimiento a su papel como símbolo de la represión franquista contra la masonería.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), subraya que el inmueble fue escenario de «graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad» durante la dictadura, al ser objeto de una «persecución sistemática» desde los primeros días del golpe de Estado de julio de 1936. El templo, construido a principios del siglo XX, fue el principal legado de la logia Añaza, cuyos archivos fueron incautados y cuyos miembros sufrieron detenciones, torturas y, en muchos casos, ejecuciones o desapariciones.
El edificio, que actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ya había sido reconocido en 2024 como Monumento de Memoria Histórica de Canarias. Según la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, el templo «representa el terror, la represión y la criminalización de la libertad de pensamiento» que caracterizaron aquellos años.
Templo masónico de 1923 albergó escuela laica gratuita para adultos
El Templo Masónico de Santa Cruz no solo es un símbolo de la represión, sino también uno de los principales legados arquitectónicos de la masonería en España. Hasta 1936, fue considerado el mayor centro masónico del país, destacando por su fachada de inspiración egipcia y su rica simbología. Además, en sus primeros años, albergó una escuela laica que ofrecía clases gratuitas a adultos, siguiendo corrientes pedagógicas progresistas de la época.
Pese al deterioro sufrido con el tiempo, el edificio ha conservado su esencia desde su construcción en 1923. «Ha convivido de forma pacífica con el resto de la ciudad, constituyendo un admirable ejemplo de tolerancia e integración de la masonería en la sociedad santacrucera y canaria», señala la resolución del BOE. Sin embargo, tras la ocupación militar en 1936, su identidad fue desvirtuada: primero sirvió como sede de Falange, donde se organizaban visitas guiadas para difundir «tergiversaciones» sobre los supuestos fines oscuros de la masonería, alimentando el miedo entre la población.
Durante años, se extendió la creencia de que en el templo se realizaban «sacrificios de niños y rituales de brujería», una narrativa que contribuyó a su estigmatización.
Franquismo usó el templo para difundir bulos sobre sacrificios infantiles
Con esta declaración, el Templo Masónico de Santa Cruz se convierte en el segundo Lugar de Memoria Democrática Democrática de Canarias, sumándose a la Colonia Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, un campo de concentración donde el franquismo recluyó y sometió a trabajos forzados a personas por su orientación sexual.
«Este edificio fue un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, al haber sido objeto de persecución sistemática por parte del régimen franquista.»
Secretaría de Estado de Memoria Democrática·Institución