El error que arruina tus toallas: por qué colgarlas mal las hace oler a humedad en solo un día
Una experta en limpieza revela el método infalible para secar las toallas y evitar el olor a moho, incluso en baños…
Las toallas de baño pueden convertirse en un foco de malos olores si no se manejan correctamente después de cada uso. La humedad residual, combinada con la falta de ventilación, crea el ambiente ideal para que proliferen bacterias y hongos. Una experta en limpieza explica cómo evitar este problema con métodos sencillos.
Jo Perks, especialista en organización del hogar, señala que el principal error es no permitir que la toalla se seque por completo. «Hay múltiples razones por las que las toallas acaban oliendo mal, pero todas se resumen en una mala circulación de aire», afirma.
Errores comunes que generan mal olor
El método de colgado influye directamente. Usar ganchos, por ejemplo, comprime el centro de la toalla, atrapando la humedad en esa zona. «Los ganchos son un problema porque impiden que el aire llegue al tejido», advierte Perks. Lo mismo ocurre al dejar las toallas amontonadas en el suelo o dobladas sobre sí mismas: la superficie expuesta al aire se reduce, retrasando el secado.
La experta insiste en que la solución es mantener la toalla extendida al máximo. Colgarla en un toallero horizontal o tenderla sobre una barra permite que el aire circule libremente por toda la superficie, acelerando el proceso de secado.
En espacios sin ventanas o con alta humedad ambiental, Perks recomienda medidas adicionales. La primera es trasladar la toalla a un lugar más seco después de usarla. «No es necesario que permanezca en el baño. Un espacio ventilado, como un tendedero en otra habitación, ayuda a que se seque más rápido», explica.
Qué hacer si el baño no tiene ventilación
Si no es posible sacarla del baño, un toallero eléctrico puede ser una alternativa efectiva. Estos dispositivos eliminan la humedad en pocas horas, evitando que las bacterias se multipliquen. Otra opción es abrir la ventana durante unos minutos, incluso en invierno, para renovar el aire y reducir la humedad acumulada.
Perks es clara respecto a las toallas que ya huelen mal: «Airearlas no solucionará el problema. La única forma de eliminar el olor es lavarlas». La experta subraya que, una vez que el tejido ha desarrollado bacterias, el lavado es imprescindible para recuperar su frescura.