La Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Energía, ha elaborado la Estrategia de Energías Renovables Marinas de Canarias, en la que se realiza un análisis detallado de las capacidades existentes para que el Archipiélago pueda aprovechar al máximo su potencial en este tipo de renovables, de una manera ordenada.

El consejero del Área, José Antonio Valbuena, explicó que “las energías renovables marinas con mayor potencial en Canarias son la eólica off-shore, la undimotriz y la fotovoltaica flotante“. Asimismo, destacó que para realizar este estudio se han analizado las posibilidades de implantación de este tipo de energías renovables teniendo en cuenta las características específicas de Canarias y las diferentes restricciones (físicas, técnicas, medioambientales, marítimas y aéreas) que limitan su implantación”, añadió Valbuena.

“Del estudio realizado, se concluye que Canarias es una de las Comunidades Autónomas del territorio nacional con mayor potencialidad para la puesta en marcha de parques eólicos off-shore, principalmente de tecnología flotante”, subrayó la directora general de Energía autonómica, Rosana Melián. De acuerdo con el análisis realizado, habría zonas aptas para la instalación de entre 5 y 14 gigavatios, en función de la distancia entre aerogeneradores.

Dentro del grupo de las energías oceánicas, la que mayor interés tendría en Canarias sería la undimotriz por cuestiones relacionadas con el recurso de olas. De acuerdo con el estudio realizado, habría potencial para instalar hasta 300 megavatios, principalmente en las zonas norte de las islas.

En lo que se refiere a la fotovoltaica flotante, a nivel de Canarias esta tecnología podría ser especialmente interesante en zonas portuarias y otros grandes consumidores ubicados en zonas próximas a la costa, aprovechándose espacios que actualmente no tienen un uso destacado para producir energía. Conforme al análisis realizado, existiría potencial para instalar hasta 97 megavatios en un área de unos 828.104 metros cuadrados situados en zonas al abrigo de las olas.

Ordenación espacial

Un aspecto importante que ha sido analizado en la Estrategia es la necesidad de llevar a cabo una ordenación espacial que ayude a asegurar la máxima eficiencia en el uso del dominio público marítimo del Archipiélago.

“Tenemos claro que no basta con delimitar las áreas potenciales en las que se pueden localizar estas plantas de energía renovable, sino que además se debe definir la ubicación aproximada de los generadores en cada una de estas áreas, para evitar que una instalación mal posicionada pueda poner en riesgo el resto de la zona marina”, explicó Valbuena.

La ordenación espacial contribuiría también a reducir el impacto visual y sería de gran utilidad al permitir incluso la realización de estudios previos sobre aspectos relevantes como las afecciones sobre las servidumbres aeronáuticas o el dimensionamiento de las infraestructuras necesarias para la evacuación de la energía producida por este tipo de instalaciones.

Despliegue de la energía eólica marina

A nivel europeo, la energía de origen marino o “energía azul” es considerada como uno de los ámbitos prioritarios para proporcionar un crecimiento sostenible, apuntando que en 2030 la energía eólica marina podría suministrar el 14% de la demanda eléctrica en la Unión Europea, superando a la eólica terrestre en capacidad de instalación anual y estimando un potencial de 300.000 puestos de trabajo asociados en la UE para 2030.

En España, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima – PNIEC 2021-2030 señala la oportunidad que tendría en el corto plazo la utilización de los territorios insulares como tractores y “punta de lanza” para el despliegue de la eólica marina.

En Canarias se han identificado varias zonas marinas con un elevado potencial energético en las que ya sería viable desde un punto de vista técnico la instalación de soluciones comerciales.

En este contexto, el despliegue de la energía eólica marina en la demarcación canaria permitiría avanzar en la autosuficiencia energética del Archipiélago y reducir así su actual dependencia de los combustibles fósiles derivados del petróleo, fuentes energéticas contaminantes y que además deben ser importadas desde el exterior, contribuyendo de esta manera a la descarbonización de su economía.

Además, permitiría movilizar grandes inversiones en las Islas Canarias, generando empleo local asociado a las energías renovables y potenciando la creación de nuevos modelos de negocio.