En estos momentos se dirige a Tenerife un buque del Instituto Español de Oceanografía (IEO) equipado con un sonar de barrido lateral y un robot submarino para sumarse al dispositivo de búsqueda que ha desplegado la Guardia Civil para localizar a las pequeñas Anna y Olivia, de uno y seis años, desaparecidas junto a su padre, Tomás Gimeno, el pasado 27 de abril en esta isla.

El ‘Ángeles Alvariño’, está registrado en Santa Cruz de Tenerife pero se encontraba en Galicia, de donde salió ayer domingo rumbo a Canarias. Hoy este buque se encuentra frente a las costas de Lisboa, en Portugal.

La incorporación de este buque a las labores de búsqueda de las niñas y de Tomás Gimeno se hace a instancias de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, quien indicó hace unos días que había iniciado  conversaciones con el Instituto Español de Oceanografía para poder contar con estos medios de rastreo.

El buque cuenta con un sonar de barrido lateral, un aparato que usa la propagación del sonido bajo el agua para obtener imágenes digitales de la superficie del fondo marino. Las señales acústicas emitidas rebotan en el fondo creando una imagen del mismo. Sus aplicaciones más comunes incluyen la cartografía detallada de comunidades de los fondos marinos, localización de tuberías, viaductos o cables, la búsqueda de objetos o yacimientos arqueológicos sumergidos, entre otros.

El buque también está dotado de un robot submarino, el ROV Liropus 2000, propiedad del Instituto Español de Oceanografía, capaz de recuperar objetos en el océano en una profundidad de hasta los 2.000 metros de profundidad.

La idea es rastrear la zona en la que apareció la embarcación propiedad de Tomás Gimeno que fue encontrada vacía y a la deriva, a una milla náutica del Puertito de Güímar. Asimismo, se tendrá en cuenta el área delimitada por el geoposicionamiento del móvil de Tomás Antonio G.C., obtenido a través de un duplicado de su tarjeta, horas después de que se le perdiera el rastro. Ahí hará una radiografía del fondo marino con el sonar para tratar de identificar algún objeto extraño y, si es posible, subirlo luego a la superficie con la ayuda del robot submarino.