El Gobierno y las comunidades autónomas acordaron, durante la Conferencia Sectorial de Educación, el mantenimiento de las medidas previstas desde el pasado mes de mayo en el ámbito educativo, como la presencialidad, la obligatoriedad de mascarilla a partir de los 6 años o la posibilidad de rebajar la distancia interpersonal a 1,2 metros en escenarios de baja incidencia.

Como se recordará, el Gobierno de Canarias ya había previsto estas medidas, ahora reforzadas por el hecho de que la vacunación de los niños a partir de 12 años está muy avanzada, así como la del colectivo de profesores.

Ya el 19 de mayo pasado las comunidades analizaron un documento elaborado de forma conjunta por los ministerios de Sanidad y Educación, denominado ‘Propuesta de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a COVID-19 para centros educativos en el curso 2021-2022′.

Dicho informe plantea que el curso escolar 2021-2022 sea presencial en todas las etapas educativas y que se mantengan las medidas de seguridad e higiene para frenar contagios de COVID-19, como es el uso de mascarillas, los ‘grupos burbuja’ y la distancia de seguridad entre alumnos y profesores, Sólo se plantea relajar las medidas en vigor en cuanto a que en lugar de 1,5 metros de separación, esta distancia se reduzca a 1,2 metros en algunos cursos. Esta separación deberá mantenerse cuando alumnos y profesores se desplacen por el centro educativo o estén fuera del aula.

En el documento aprobado definitivamente ahora se indica la necesidad de “minimizar el tiempo de educación a distancia, optando por decisiones organizativas que faciliten asistir a clase todos los días (asistiendo tres horas a primera hora la mitad del grupo, y tres horas a mitad de la mañana la otra mitad del grupo) o casi todos los días (educación a distancia del 20% de la clase cada día de la semana)”.

Sobre los ‘grupos burbuja’ (grupos formados por un número limitado de alumnos junto al tutor cuya interacción se limitará al grupo), se propone la posibilidad de que dentro del grupo no sea necesario guardar la distancia interpersonal, con el fin de que “sus miembros pueden socializar y jugar entre sí, interaccionando con mayor normalidad”.

También se determina en el texto de este informe que el número de alumnos que integrará cada uno de estos grupos será de un máximo de 20 en Educación Infantil de 3 a 6 años y de 25 alumnos en el caso de Educación Primaria. Para la Educación Infantil de 0 a 3 años y para la Educación Especial, los grupos tendrán un tamaño máximo acorde a las ratios establecidas en la normativa autonómica.

El documento también se refiere a la ventilación de los centros, considerando “preferente” que ésta sea natural. En este punto, se recomienda ventilación cruzada, si es posible de forma permanente, con apertura de puertas y/o ventanas opuestas o al menos en lados diferentes de la sala, para favorecer la circulación de aire y garantizar un barrido eficaz por todo el espacio.

Por su parte, sindicatos docentes, centros educativos y asociaciones de padres señalan que, además de esas medidas, que comparten, habría que contratar más profesores para así continuar reduciendo las ratios, ya que el número de alumnos por clase aumentaría si se redujese la distancia de 1,5 a 1,2 metros.

“La rebaja a 1,2 metros la distancia de seguridad hace que quepan más alumnos en un aula, pero dada las características de las aulas de nuestros centros, habrá bastantes casos en los que no entrarán todos los alumnos, dadas las ratios que manejamos en este país“, indican desde la Federación de Asociaciones de Directivos Escolares (FEDADI), que pide contratar también a más docentes.

Por su parte, CECE y Escuelas Católicas reclaman que se mantenga el profesorado de refuerzo para el próximo curso y asociaciones de padres como COFAPA o CEAPA destacan la importancia de la presencialidad.