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jueves, 23 de julio de 2026 · 18:05 · Santa Cruz de Tenerife
CANARIAS

Cuando la selección nacional se convierte en algo más que deporte

El adjunto primero de la Diputación del Común de Canarias, Antonio Alarcó, defiende que el fútbol de la selección nacional trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un ejemplo de cohesión social y transmisión de valores como el esfuerzo, la disciplina y el trabajo en equipo. El también doctor en Ciencias de la Información y Sociología sostiene que esos principios deberían inspirar la vida política y alerta de que fenómenos como la omertá debilitan las instituciones y erosionan la confianza ciudadana.

Antonio Alarcó 230726

El adjunto primero de la Diputación del Común de Canarias y doctor en Ciencias de la Información y Sociología, Antonio Alarcó, destaca el papel del fútbol de la selección nacional como transmisor de valores esenciales para la convivencia. En su opinión, este deporte representa mucho más que una competición, ya que fomenta el esfuerzo, la disciplina, la humildad y el trabajo en equipo.

Alarcó señala que el fútbol de la selección nacional constituye uno de los mayores factores de cohesión social de España, sólo comparable a otros grandes ejemplos de cooperación colectiva como la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

“Hay pocos fenómenos capaces de unir a millones de personas por encima de sus diferencias. El fútbol de la selección nacional genera una ilusión compartida y un sentimiento común que supera muchas divisiones”, afirma Alarcó, que ratifica que este tipo de hechos genera inmunidad colectiva, lo cuál es “muy positivo”.

El catedrático recuerda que detrás de cualquier logro deportivo existe siempre un trabajo colectivo y apunta que una de las grandes enseñanzas del deporte es la capacidad de asumir tanto el triunfo como la derrota. “Ganar y perder es un matrimonio indisoluble”, sostiene.

Para Alarcó estos valores de la selección nacional -el esfuerzo, la responsabilidad, la disciplina, la autocrítica y la capacidad de trabajar juntos- están hoy demasiado ausentes en la vida política de nuestro país. “La política necesita recuperar una cultura de colaboración y de búsqueda del bien común. Cuando falta la crítica constructiva y la transparencia aparecen dinámicas como la omertá, que debilitan las

El adjunto primero de la Diputación del Común de Canarias y doctor en Ciencias de la Información y Sociología, Antonio Alarcó, reivindica el papel del fútbol de la selección española como uno de los principales motores de cohesión social del país. En su opinión, este deporte trasciende el ámbito competitivo para convertirse en una herramienta capaz de transmitir valores esenciales como el esfuerzo, la disciplina, la humildad, la responsabilidad y el trabajo en equipo, principios que considera imprescindibles también para el funcionamiento de las instituciones y de la sociedad.

Alarcó sostiene que el éxito deportivo no solo genera ilusión entre millones de personas, sino que también contribuye a fortalecer el sentimiento de pertenencia y la capacidad de afrontar los desafíos colectivos desde la unidad. A su juicio, el ejemplo que ofrece la selección nacional debería servir de inspiración para otros ámbitos, especialmente para la política, donde considera que se echan en falta la cooperación, la autocrítica y la búsqueda del interés general.

La selección nacional, un ejemplo de cohesión social

Para Antonio Alarcó, el fútbol de la selección nacional constituye uno de los mayores elementos de cohesión social de España. En este sentido, sitúa su capacidad para unir a la ciudadanía al nivel de otras instituciones ampliamente reconocidas por su eficacia y espíritu colectivo, como la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

«Hay pocos fenómenos capaces de unir a millones de personas por encima de sus diferencias. El fútbol de la selección nacional genera una ilusión compartida y un sentimiento común que supera muchas divisiones», afirma.

Según explica, este tipo de acontecimientos deportivos generan una especie de inmunidad colectiva, al favorecer la convivencia y reforzar los vínculos entre ciudadanos de diferentes territorios, ideologías o sensibilidades.

El deporte como escuela de valores

El también catedrático recuerda que detrás de cualquier triunfo deportivo existe un importante trabajo colectivo en el que cada integrante desempeña un papel fundamental. Por ello, considera que el deporte constituye una auténtica escuela de valores que enseña a asumir tanto las victorias como las derrotas.

«Ganar y perder es un matrimonio indisoluble», sostiene Alarcó, quien subraya que aceptar el éxito con humildad y afrontar el fracaso con capacidad de aprendizaje son cualidades fundamentales tanto en el ámbito deportivo como en la vida cotidiana.

Entre los valores que destaca figuran el esfuerzo constante, la disciplina, la responsabilidad, la autocrítica y la cooperación, elementos que, en su opinión, explican los éxitos alcanzados por los grandes equipos y que deberían trasladarse también a otros espacios de la sociedad.

Una llamada a la política para recuperar el bien común

Antonio Alarcó considera que muchos de los valores presentes en el deporte están hoy demasiado ausentes en la vida política española. A su juicio, la colaboración entre diferentes sensibilidades resulta imprescindible para afrontar los desafíos que tiene por delante el país.

«La política necesita recuperar una cultura de colaboración y de búsqueda del bien común. Cuando falta la crítica constructiva y la transparencia aparecen dinámicas como la omertá, que debilitan las instituciones y alejan a los ciudadanos», señala.

El adjunto primero de la Diputación del Común entiende que la transparencia, la rendición de cuentas y la capacidad de trabajar conjuntamente deben convertirse en pilares fundamentales para fortalecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas.

Críticas a determinadas actitudes institucionales

Durante su reflexión, Alarcó también hace referencia a la actitud que, en su opinión, deben mantener los representantes públicos cuando la selección española compite en acontecimientos internacionales.

«Cuando a un presidente se le pregunta por la final que disputa la selección española de fútbol y responde que ‘gane el mejor’, en lugar de desear la victoria del equipo de su propio país, y posteriormente se niega a recibir a los campeones por representar a la nación, se retrata a sí mismo», afirma.

Para el catedrático, los responsables institucionales deben contribuir a reforzar aquellos elementos que favorecen la unión y el sentimiento de pertenencia, especialmente en momentos de celebración colectiva.

Los grandes desafíos requieren respuestas compartidas

Antonio Alarcó advierte de que los principales problemas que afronta la sociedad actual no pueden resolverse desde posiciones aisladas ni mediante intereses exclusivamente particulares.

«Los localismos no tienen futuro ante retos que afectan al conjunto de la ciudadanía. Ningún problema serio puede resolverse únicamente con medidas parciales; hacen falta respuestas nacionales y europeas», sostiene.

En este sentido, considera que cuestiones como el desarrollo económico, la sanidad, la educación, la sostenibilidad o la transformación tecnológica requieren estrategias coordinadas que permitan aprovechar los recursos y capacidades de todos los territorios.

Un país debe funcionar como un equipo

Como conclusión, Antonio Alarcó establece un paralelismo entre el funcionamiento de un equipo deportivo y el de una sociedad. A su juicio, el éxito colectivo depende de que cada integrante aporte sus fortalezas sin perder de vista el objetivo común.

«Cada territorio puede aportar sus propias características y fortalezas, pero cuando llegan los grandes desafíos necesitamos coordinación, unidad y un objetivo común. Igual que un equipo no gana si cada jugador juega solo para sí mismo, una sociedad no avanza si pierde de vista aquello que nos une», concluye.

Con esta reflexión, el adjunto primero de la Diputación del Común de Canarias defiende que el deporte, y especialmente el fútbol de la selección española, representa un ejemplo de convivencia y cooperación del que pueden extraerse enseñanzas aplicables a la política y a la sociedad en su conjunto. Para Alarcó, reforzar valores como la responsabilidad, la transparencia, el esfuerzo compartido y el compromiso con el interés general resulta esencial para afrontar con éxito los desafíos del presente y del futuro.

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