Absentismo laboral en Canarias: ¿por qué la tasa supera el 8% y cuánto cuesta a las empresas?
El Gobierno canario convoca una mesa monográfica con patronal y sindicatos para analizar las causas de una tasa de absentismo que alcanza el 8,9%, con un coste estimado de 700 millones de euros anuales para el sector privado. La consejera Jessica de León insiste en diferenciar entre bajas médicas e injustificadas.
Canarias enfrenta un problema laboral que no solo afecta a la productividad, sino también a la economía de las empresas: una tasa de absentismo del 8,9%. La consejera de Turismo y Empleo, Jessica de León, ha anunciado la convocatoria de una mesa monográfica con patronal y sindicatos para el próximo 14 de septiembre, con el objetivo de analizar las causas y buscar soluciones. El debate, sin embargo, no se centrará en buscar culpables, sino en diferenciar entre las bajas médicas —que representan el 7,6%— y las faltas injustificadas.
De León ha subrayado que, aunque las incapacidades temporales son inevitables, es necesario mejorar la gestión de las bajas y agilizar la atención sanitaria para reducir su impacto.
¿Por qué enferman los trabajadores? El debate sobre las causas del absentismo
El diputado del Grupo Mixto por AHI, Raúl Acosta, ha sido uno de los impulsores de este debate y ha planteado una pregunta clave: ¿por qué enferman los trabajadores?. Acosta ha propuesto la creación de un cuadro de mando sobre la incapacidad temporal, con datos desagregados por sectores, así como una mayor colaboración entre el Servicio Canario de Salud (SCS) y las mutuas. Entre las causas que ha señalado se encuentran las enfermedades músculo-esqueléticas, los riesgos psicosociales y la salud mental, factores que, según él, requieren una atención prioritaria.
Acosta también ha criticado la prolongación innecesaria de algunas bajas, señalando que hay trabajadores aptos para recibir el alta que, sin embargo, «el sistema retiene». Esta situación, ha argumentado, no solo perjudica a las empresas, sino también a los propios empleados, que podrían reincorporarse a sus puestos en mejores condiciones. El diputado ha insistido en que el debate debe superar las barreras ideológicas y evitar los señalamientos, centrándose en soluciones prácticas.
«Una baja médica no es equiparable a una falta injustificada. Hay que poner el foco en la prevención de riesgos y en la gestión eficiente de las incapacidades temporales.»
Jessica de León·consejera de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias
La consejera ha reconocido que, en el ámbito de la administración pública, se ha avanzado en la reducción de las bajas por prevención de riesgos, aunque ha admitido que aún queda trabajo por hacer. De León ha destacado la importancia de que todas las partes —Gobierno, patronal y sindicatos— aporten propuestas constructivas para abordar un problema que, según ha señalado, afecta tanto al sector público como al privado.
El impacto económico del absentismo: 700 millones de euros al año
El coste del absentismo no se limita a las sustituciones o las horas extra. Linares ha subrayado que este incremento no es casual y ha instado a buscar las causas profundas.
Natalia Santana, diputada de Nueva Canarias (NC), ha criticado lo que considera un enfoque simplista del problema. Santana ha señalado que el absentismo no se debe a que los trabajadores «decidan faltar más», sino a una tasa extraordinariamente alta de incapacidades temporales.
El diputado ha criticado, además, la ausencia de la consejera de Hacienda, Matilde Asián, en la Conferencia Sectorial donde se aprobó el nuevo sistema de financiación autonómica, un tema que, según él, está relacionado con la capacidad de inversión en políticas sociales.
El debate en el Parlamento ha dejado claro que el absentismo laboral es un problema multifactorial que requiere un enfoque integral. La mesa de concertación social convocada para el 14 de septiembre será un primer paso para analizar las causas y proponer medidas concretas. Mientras tanto, las empresas y los trabajadores canarios siguen enfrentándose a las consecuencias de un fenómeno que, según los datos, no muestra signos de remitir.