Felipe VI detectó la avería del avión del Papa en Tenerife
El monarca, con formación de piloto militar, advirtió a Fernando Clavijo que un motor no había arrancado. El Pontífice regresó a Roma en un Falcon del Ejército del Aire con tres horas de retraso.
El final de la visita oficial del Papa León XIV a España dejó una escena poco habitual en los protocolos de Estado: el avión que debía trasladar al Pontífice de regreso a Roma sufrió una avería en la pista del aeropuerto de Tenerife, y fue el propio rey Felipe VI quien, gracias a su experiencia como piloto de las Fuerzas Aéreas, advirtió antes que nadie que algo no funcionaba.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, fue el primero en contar lo ocurrido. Según relató, mientras el séquito esperaba que el avión papal iniciara el despegue, el Rey se dio cuenta de que uno de los motores no había arrancado y se lo comentó directamente a Clavijo. Cuando les confirmaron que eso era exactamente lo que estaba pasando, Felipe VI tomó la iniciativa: volvió al avión, se informó del estado del Papa e invitó al Pontífice a bajar para esperar con mayor comodidad en las salas de protocolo.
Un motor que no arrancaba y una solución que no funcionó
Los periodistas acreditados que viajaban a bordo del avión papal recibieron la explicación del comandante de la aeronave. El problema era que uno de los motores no había funcionado, en principio a causa del fuerte viento. La tripulación decidió girar el aparato en la pista para intentar encender el motor con una orientación diferente del viento. La maniobra no dio resultado.
Ante la imposibilidad de resolver la situación de forma inmediata, el comandante comunicó a los pasajeros que los técnicos estaban trabajando en la avería pero que la reparación llevaría tiempo.
«Lamento informarles que nuestros técnicos están intentando reparar la avería pero va a tardar bastante en tenerlo solucionado. Les mantendremos informados.»
Comandante del avión papal·Piloto al mando de la aeronave
Poco después, el piloto comunicó a todos los pasajeros a bordo que debían abandonar el aparato. Otra aeronave los llevaría a Roma, aunque sin el Papa, que viajaría por separado en el Falcon ofrecido por el Rey.
El Falcon del Ejército del Aire y tres horas de retraso
El vuelo original, operado por Iberia en un Airbus 320, tenía previsto despegar a las 15:20 horas, aunque ya acumulaba una hora de retraso por los últimos actos de la agenda del Pontífice en Tenerife. La avería del motor agravó el problema y lo que en un principio las fuentes de la organización calculaban como un retraso de unos 30 minutos se convirtió en casi tres horas de espera.
El Papa León XIV finalmente despegó de Tenerife a bordo de un Falcon del Ejército del Aire, cedido por Felipe VI, a las 19:10 horas. La aeronave aterrizó en Roma a las 23:00 horas.
La visita oficial del Pontífice a España había durado una semana, con una agenda muy intensa que incluyó paradas en Madrid, Barcelona y Canarias.
La avería quedó circunscrita a un problema técnico de uno de los motores que los técnicos no pudieron resolver en el tiempo disponible, lo que obligó a reorganizar sobre la marcha el regreso a Roma.