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lunes, 29 de junio de 2026 · 17:53 · Santa Cruz de Tenerife
Industria

De Balay a Fagor: cómo Asia se llevó la industria de electrodomésticos de España

Diecisiete fábricas cerradas en dos décadas y apenas una decena en funcionamiento. El sector que empleaba a miles de españoles en los años 70 se desmorona ante la presión de costes y normativas europeas que favorecen la importación asiática.

Una señal de calle enfrente de un edificio.
Una cadena de montaje de electrodomésticos que representa el legado perdido de la manufactura española en línea blanca.

España tuvo una industria de electrodomésticos potente: Balay, Corberó, Fagor fabricaban frigoríficos, lavadoras y hornos que constituyeron el acceso de la clase media al confort en los años 50 y 70. Esa época pasó a mejor vida: en las últimas dos décadas 17 plantas han desaparecido (han cerrado o se han deslocalizado) y apenas queda una decena en todo el estado, según datos de APPLIA, la Asociación Española de Fabricantes e Importadores de Electrodoméstico.

Su facturación es de 4.500 millones de euros al año y emplean a 8.000 personas, unas cifras modestas para un estado del tamaño de España. Están, literalmente, bajo mínimos y penden de un hilo. Lo que hace décadas era un sector vertebrador de la economía española se ha convertido en un segmento residual, amenazado de extinción en los próximos años.

Por qué desapareció la manufactura de electrodomésticos de España

La causa es sencilla: deslocalización. Fabricar fuera del viejo continente sale más rentable que hacerlo dentro, donde los costes asociados a la producción, regulatorios y medioambientales son más altos. Más concretamente, hay una localización estrella: Asia.

España exige tres años de garantía de fabricación frente a los dos exigidos por la normativa general de la UE. Además, es obligatorio almacenar piezas de repuesto durante una década, lo que genera unos costes de inventario que la importación esquiva. El sistema regulatorio europeo, paradójicamente, penaliza a quien fabrica dentro de la Unión frente a quien importa productos terminados desde terceros países.

Augusto Río, portavoz de APPLIA y director de ventas de la alemana BSH en España, señala que «hay ciertas normativas en Europa encaminadas teóricamente a hacer que mejore el entorno industrial europeo, pero la aplicación de las mismas hace que sea más complicado fabricar dentro de la UE». El mecanismo que grava la importación de acero (CBAM) castiga la producción europea, mientras que los electrodomésticos importados ya fabricados entran sin pagar esa tasa ambiental.

Un mercado que crece, pero sin España

Paradójicamente, la pérdida de estas industrias no responde a una crisis de demanda de consumo: según Renub Research, el mercado europeo de electrodomésticos pasará de 112.330 millones de dólares en 2024 a 147.980 millones en 2033, una tasa anual de crecimiento superior al 3%. El consumo sigue siendo fuerte, pero los beneficios se los llevan otros.

El quinteto que lidera el mercado del electrodoméstico está la alemana BSH, la sueca Electrolux, la británica Dyson, la norteamericana Whirlpool y la china Haier. Precisamente otra marca china, Midea, fue la que adquirió al Grupo Teka entre 2024 y 2025. El capital extranjero domina la estructura del sector, consolidando una dependencia estratégica de terceros países para bienes de primera necesidad doméstica.

La globalización de finales del siglo XX y principios del siglo XXI pusieron fin a la manufactura española: las multinacionales desplazaron sus fábricas a países con menores costes laborales y ambientales. Balay fue adquirida por la multinacional alemana BSH a finales de la década de 1980, y tanto las antiguas fábricas como la marca Balay pertenecen actualmente a BSH Electrodomésticos España. Sin embargo, la producción se trasladó gradualmente fuera del territorio nacional.

Las consecuencias que el lector canario vivirá

Para quien compra una lavadora o un frigorífico hoy, esto significa dos cosas: primero, que la mayoría de opciones disponibles en el mercado español provienen de fábricas en Asia, con los costes ambientales y de transporte que ello implica. Segundo, que la capacidad de España para generar empleo industrial de calidad en este sector se ha evaporado, dejando un vacío de miles de puestos de trabajo que el sector servicios no logra compensar completamente. El conocimiento técnico, la innovación vinculada a la manufactura y la retroalimentación que genera una cadena de producción local también desaparecen.

APPLiA ESPAÑA es una Asociación Empresarial dirigida a agrupar, coordinar, representar y defender los intereses generales de las empresas fabricantes e importadores de aparatos eléctricos y no eléctricos destinados al equipamiento doméstico. La asociación continúa luchando por la supervivencia de lo que queda, aunque el panorama es desalentador sin cambios estructurales en la regulación europea que equilibren las condiciones de competencia.

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