El misterio de los 600 metros: por qué el plástico desaparece de golpe en las aguas de Canarias
Un estudio publicado en 'Scientific Reports' detecta un vacío inexplicable de microplásticos a 600 metros de profundidad en los remolinos al sur de El Hierro, algo que los científicos no logran explicar y que podría redefinir la lucha contra la contaminación marina.
A 600 metros bajo la superficie del mar de Canarias, algo extraño ocurre con el plástico: desaparece de golpe. No se trata de una disminución gradual, como cabría esperar, sino de un vacío abrupto en la gráfica que ha dejado perplejos a los científicos. El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, revela que en los remolinos oceánicos al sur de El Hierro, los microplásticos se hunden bruscamente a esa profundidad, un fenómeno que, por ahora, carece de explicación.
Estas formaciones, conocidas como «agujeros negros de la turbulencia» por su capacidad para transportar agua sin mezclarla con el exterior, son parte del llamado corredor de remolinos canario, una vía por la que estas masas de agua viajan durante meses.
Las muestras se recogieron a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño durante dos campañas del proyecto VULCANA-III. En total, se filtraron 71 muestras de agua en cuatro profundidades distintas, desde los 50 hasta los 1.200 metros, utilizando una malla de 100 micras. Los resultados fueron contundentes: mientras en los primeros 200 metros los remolinos concentraban hasta el triple de microplásticos que las aguas de referencia de la región, a 600 metros estos prácticamente desaparecían.
Dos remolinos, dos comportamientos distintos
El anticiclón, muestreado durante 27 horas en abril de 2021, y el ciclón, analizado en 14 horas en febrero de 2022, no se comportan igual. El primero retiene fragmentos de plástico, mientras que el segundo acumula fibras. Sin embargo, ambos comparten ese vacío inexplicable a los 600 metros de profundidad.
El trabajo también detectó un máximo de concentración de microplásticos en torno a los 150 metros, coincidiendo con la picnoclina, la frontera de densidad que separa las aguas superficiales de las profundas. Este pico sí tiene una explicación física, ya que actúa como una barrera natural que frena el descenso de las partículas. Pero el mínimo a 600 metros sigue siendo un misterio.
El estudio plantea un problema de fondo: cada año, entre cinco y doce millones de toneladas de plástico llegan al océano, pero solo se han localizado unas 300.000 toneladas flotando en la superficie. ¿Dónde está el resto?
Además, el trabajo deja un dato incómodo: los fragmentos más pequeños, aquellos de menos de 200 micras, son los más abundantes en ambos remolinos. Estos microplásticos, invisibles a simple vista y difíciles de detectar, son los que más fácilmente entran en la cadena trófica.
Los científicos apuntan que el vacío a 600 metros probablemente no esté relacionado directamente con la dinámica de los remolinos, pero su origen sigue siendo una incógnita.
Para los investigadores, este estudio es solo el primer paso. Como reconocen en el artículo, «hará falta otra investigación para averiguarlo".