Canarias esconde 108 tesoros bajo el mar: ¿por qué no los sacan?
El Archipiélago cuenta con 108 áreas arqueológicas subacuáticas identificadas, pero su protección sigue siendo insuficiente. Expertos piden conservarlas bajo el agua para evitar su deterioro.
Canarias guarda bajo el mar un patrimonio arqueológico de valor incalculable, pero su protección sigue siendo una asignatura pendiente. Según los datos presentados en las I Jornadas de Arqueología Subacuática de La Laguna, el Archipiélago cuenta con 108 áreas de protección arqueológica subacuática identificadas, aunque su conservación enfrenta obstáculos administrativos y falta de recursos.
El encuentro, organizado por la Asociación para el Desarrollo del Proyecto Carta Arqueológica Subacuática de Tenerife (CASTF) y el Ayuntamiento de La Laguna, reunió a especialistas para analizar el estado de estos restos. La principal conclusión fue clara: Canarias tiene patrimonio, conocimiento y profesionales, pero necesita una política pública estable que garantice su protección a largo plazo.
¿Por qué los expertos piden no sacar los restos del mar?
Uno de los mensajes más destacados de las jornadas fue la recomendación de conservar los restos arqueológicos bajo el agua siempre que sea posible. La razón es sencilla: el fondo marino actúa como un entorno estable para ciertos materiales, evitando su deterioro acelerado al sacarlos a la superficie.
La conservadora-restauradora y arqueóloga subacuática Clara Calvo Hernández explicó que extraer una pieza no termina con su recuperación, sino que puede iniciar un proceso de degradación. «Al sacarlos del agua, rompemos el equilibrio físico y químico que ha mantenido esos restos durante siglos. La desalación, consolidación y conservación posterior requieren instalaciones especializadas, personal cualificado y financiación durante años», señaló.
«El principal problema no es la ausencia de patrimonio, sino la falta de continuidad institucional y de procedimientos que permitan aprovechar la información que ya existe.»
Alberto García Montes de Oca·historiador y arqueólogo subacuático
Calvo Hernández añadió que la extracción debe reservarse para casos excepcionales, como justificaciones científicas, patrimoniales o de seguridad, y siempre que esté garantizado todo el proceso posterior. Experiencias como las del Mazarrón II en Murcia o Ses Fontanelles en Mallorca demuestran que la recuperación de restos subacuáticos puede prolongarse durante años y requerir equipamientos específicos.
108 áreas arqueológicas: un inventario que no se traduce en protección
Los especialistas recordaron que Canarias dispone de un inventario de 108 áreas de protección arqueológica subacuática, identificadas gracias a trabajos realizados junto a GRAFCAN. Sin embargo, este registro no se ha traducido en una aplicación administrativa efectiva.
La falta de continuidad en la investigación, la ausencia de protocolos operativos y la coordinación insuficiente entre administraciones son algunos de los principales obstáculos. Alberto García Montes de Oca, presidente de CASTF y coordinador del grupo de trabajo de Arqueología Subacuática de ICOMOS-España, insistió en que el problema no es la falta de patrimonio, sino la inestabilidad institucional.
«Disponemos de información valiosa, pero no contamos con los mecanismos necesarios para proteger estos restos de forma continuada», afirmó García Montes de Oca durante su intervención.
La colaboración ciudadana ha sido clave en el descubrimiento de este patrimonio. Buceadores y pescadores han localizado numerosos restos de forma casual, y su aviso a las autoridades ha permitido ampliar el conocimiento de las cartas arqueológicas. Cristina Guerrero López, técnica de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, destacó que estos hallazgos son inspeccionados y verificados, y que la ciudadanía juega un papel fundamental en su protección.
Los expertos subrayaron la importancia de actuar correctamente ante un posible hallazgo: no tocar los restos, documentar su posición y comunicarlo a las autoridades competentes. Esta colaboración ayuda a localizar nuevos elementos sin alterar su contexto arqueológico y previene casos de expolio.
El Ayuntamiento de La Laguna, impulsor de las jornadas, planteó una nueva visión patrimonial que extienda al litoral municipal el mismo compromiso de protección que ya existe en tierra firme. La iniciativa busca incorporar el mar como parte integral del patrimonio cultural de la ciudad, aunque aún queda camino por recorrer.
La conservación del patrimonio subacuático canario no solo depende de la voluntad política, sino también de la concienciación ciudadana y de la colaboración entre instituciones. Mientras tanto, los 108 tesoros siguen bajo el mar, esperando una protección efectiva que garantice su legado para las futuras generaciones.