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Albania planta cara a Kushner: 4.000 millones y un resort que amenaza a los flamencos

Miles de albaneses salen a las calles de Tirana contra un megaproyecto turístico de Affinity Partners, la firma de Jared Kushner, que prevé unas 10.000 habitaciones en una zona de humedales protegida.

Multitud de personas.
Manifestantes en Tirana con flamencos rosas como símbolo de protesta contra el proyecto turístico de Affinity Partners.

En el centro de Tirana, la capital de Albania, los flamencos rosas se han convertido en el símbolo de una protesta que va mucho más allá de la política local. Miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, salieron esta semana a manifestarse frente a la oficina del primer ministro Edi Rama contra el proyecto turístico que impulsa Affinity Partners, la firma del empresario y yerno del presidente de Estados Unidos, Jared Kushner, junto a su esposa Ivanka Trump.

El proyecto en cuestión se ubicaría en la isla de Sazan y en un enclave próximo a la ciudad costera de Vlora, conocido como Zvernec. Según el ecologista Joni Vorpsi, de la organización PPNEA-BirdLife Albania, el plan supondría construir «una nueva ciudad con unas 10.000 habitaciones» en plena zona de humedales protegida. «Destruiría por completo esa región silvestre», advirtió.

Las negociaciones entre Affinity Partners y el gobierno albanés se remontan a 2024, aunque los manifestantes denuncian que ese proceso careció de la transparencia necesaria. Algunas pancartas en las concentraciones nocturnas han sido directas: Albania «no está en venta».

Un ave protegida como bandera de la resistencia

El flamenco rosa ha tomado el relevo del famoso patito amarillo que protagonizó las protestas ciudadanas en la capital serbia, Belgrado. Pero en Albania el simbolismo es más concreto: los manifestantes temen que las obras afecten directamente a esta especie protegida y al ecosistema de humedales de la zona. Para ellos no es solo una imagen, es el argumento central de su rechazo.

Isla de Sazan en Albania - esTenerife
Isla de Sazan en Albania – esTenerife

Vorpsi, portavoz de PPNEA-BirdLife Albania, fue claro en sus reivindicaciones: «Queremos que se detengan todas las obras y que se retiren las máquinas pesadas de la zona protegida». La presencia de maquinaria en el área ya antes de cualquier aprobación definitiva es uno de los puntos que más indigna a los convocantes.

El rechazo no es, eso sí, un bloque monolítico de oposición política al gobierno socialista. Entre los manifestantes también se han visto pancartas pidiendo el encarcelamiento del líder del opositor Partido Democrático (PD), Sali Berisha, que afronta cargos de corrupción por un asunto diferente. La protesta cruza líneas partidistas y se articula, sobre todo, alrededor de la preocupación medioambiental.

Rama defiende los 4.000 millones y acusa a Grecia de agitar el conflicto

El primer ministro Rama no ha esquivado el debate. Calificó a los manifestantes de «bienintencionados» pero «mal informados» sobre el impacto medioambiental real del proyecto. Y defendió sin ambages la inversión: 4.000 millones de euros (unos 4.640 millones de dólares) que, según él, generarían empleo e impulsarían las infraestructuras del país.

«Las protestas forman parte de una guerra híbrida provocada por la envidia regional hacia el sector turístico de Albania, sometido al ataque de una competencia muy fuerte en nuestra parte del Mediterráneo.»

Edi Rama·Primer ministro de Albania

La alusión apuntaba directamente a Grecia, a la que Rama acusa de estar detrás de los disturbios. Una lectura que los manifestantes rechazan de plano y que añade una capa geopolítica a una protesta que, en origen, nació del miedo a perder un entorno natural.

El gobierno insiste en que los terrenos son de propiedad privada y que su adquisición fue transparente. Aunque otros señalan que el historial de reclamaciones de propiedad en Albania, herencia de décadas de nacionalización bajo el régimen comunista, hace que ese proceso rara vez sea tan limpio como se presenta.

Por su parte, Ivanka Trump afirmó en una entrevista reciente que ella y Kushner esperan crear una «obra maestra» en la isla, insistiendo en que actúan con «moderación y cuidado» para proteger el paisaje. El socio comercial de Kushner, Asher Abehsera, añadió que el proyecto se centra en la «gestión responsable» y en la mejora del medio ambiente, además de la creación de empleo y valor para las comunidades locales.

Al final, la pregunta que flota sobre Tirana es sencilla: ¿puede un resort de esta envergadura coexistir con un ecosistema que ya figura como zona protegida? La respuesta a esa pregunta determinará si los flamencos rosas siguen sobrevolando los humedales albaneses o si ceden su espacio a diez mil habitaciones de lujo.

Valeria Fernández Castillo
Valeria Fernández Castillo

Nacida en Venezuela y apasionada por la divulgación, cubre temas relacionados con viajes, meteorología y naturaleza

Candelaria ·