Quince terremotos en 17 horas: ¿qué está pasando bajo el norte de Tenerife?
El Instituto Geográfico Nacional registra un enjambre sísmico en Anaga, intensificando la vigilancia sobre la actividad volcánica de la isla desde febrero. Los expertos descartan erupción a corto plazo, pero el fenómeno mantiene alerta a científicos y protección civil.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha detectado quince terremotos en menos de 17 horas en la zona norte de Tenerife, concretamente en Anaga, un episodio que refuerza la actividad sísmica anómala que la isla arrastra desde febrero. Aunque la mayoría de los temblores no han sido percibidos por la población, el enjambre sísmico ha activado los protocolos de vigilancia de los organismos científicos y de protección civil.
La serie de terremotos, registrada entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, se suma a los pulsos sísmicos que han mantenido en alerta a la comunidad científica canaria durante los últimos meses. Según los datos del IGN, los movimientos han sido de baja a moderada magnitud, sin que se hayan reportado daños materiales ni incidencias en la población. Sin embargo, la frecuencia de los eventos ha llamado la atención de los expertos, que estudian su posible relación con los procesos volcánicos subyacentes en la isla.
Tenerife, con su compleja geología, es una de las zonas con mayor actividad sísmica de Canarias. La isla se asienta sobre un apilamiento volcánico que se eleva desde los 3.000 metros de profundidad hasta los 3.718 metros del Pico del Teide. Esta estructura, junto con los tres ejes principales de rift que convergen en la zona central, explica la persistencia de terremotos en diferentes áreas de la isla, especialmente en el norte y el sur.
¿Qué significa este enjambre sísmico para Tenerife?
Desde febrero de 2026, Tenerife registra una actividad sísmica considerada anómala por los expertos. El Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos (CCES), encargado de analizar estos episodios, ha confirmado que, aunque los terremotos superan los niveles habituales de los últimos años, no se han detectado cambios significativos en otros parámetros clave de vigilancia volcánica.
La deformación del terreno, por ejemplo, ha mantenido una tendencia estable, con variaciones menores que apenas alcanzan los dos centímetros en los últimos tres años. Asimismo, la emisión de gases volcánicos ha mostrado un descenso en algunos parámetros geoquímicos, y otros indicadores como la temperatura no presentan anomalías alarmantes. Estos datos han llevado a los científicos a descartar, por el momento, una erupción volcánica a corto o medio plazo.
El evento más destacado de esta serie sísmica anómala ocurrió el pasado 10 de febrero, cuando se registró una señal continua de baja frecuencia que se prolongó durante más de una hora y media. Aunque este tipo de pulsos no son desconocidos en la isla, su duración y continuidad sí resultaron inusuales para los investigadores, que siguen analizando su posible origen.
Cómo se vigilan los terremotos en Tenerife y qué pueden esperar los vecinos
El IGN coordina el monitoreo de la actividad sísmica en Canarias a través de una red de estaciones distribuidas por las islas. En Tenerife, la vigilancia combina múltiples parámetros: análisis de sismicidad, deformación del terreno medida por satélite, composición de gases volcánicos y temperatura de fuentes termales, entre otros. Este enfoque multidisciplinario permite distinguir entre la actividad sísmica de fondo y cambios que podrían indicar una movilización magmática significativa.
Los expertos han advertido que, aunque no se descarta la posibilidad de que se produzcan terremotos leves perceptibles por la población, la ausencia de cambios simultáneos en otros parámetros —como la deformación del terreno o la emisión de gases— reduce la probabilidad de una escalada hacia una erupción. No obstante, el nuevo enjambre de quince terremotos en Anaga será analizado en detalle para determinar si representa una intensificación de la actividad o una variación dentro de los patrones observados desde febrero.
Para los residentes y visitantes de Tenerife, las recomendaciones de las autoridades siguen siendo las mismas: mantener la calma, seguir las indicaciones de protección civil en caso de percibir movimientos sísmicos y consultar los canales oficiales del Gobierno de Canarias y del IGN para obtener información actualizada. El Cabildo de Tenerife también ha recordado que, aunque la actividad sísmica es un fenómeno natural en la isla, la vigilancia continua permite actuar con rapidez ante cualquier cambio en la situación.
Mientras tanto, el IGN y el CCES continuarán evaluando los datos recopilados en las últimas horas para ofrecer una valoración más precisa de este último episodio. La población puede estar tranquila, pero la ciencia sigue atenta a cada señal que emite el subsuelo de Tenerife.