Saltar al contenido
domingo, 14 de junio de 2026 · 20:19 · Santa Cruz de Tenerife
Opinión

La visita del Papa a Tenerife: ¿a qué precio y para quién?

La llegada del Pontífice a Canarias moviliza millones, corta calles y amenaza con suspender clases. Alguien debería preguntarse si el esfuerzo colectivo está justificado.

Lucía Herrera Martín
Lucía Herrera Martín

Periodista especializada en actualidad diaria, emergencias y sucesos en Canarias

Santa Cruz ·

Que el Papa venga a Tenerife es, para muchos, un acontecimiento irrepetible. Para otros, es una semana de tráfico cortado, niños sin colegio y facturas que paga todo el mundo sin que nadie haya preguntado si estábamos de acuerdo. Yo me cuento entre quienes creen que hay que hacerse esa pregunta, aunque incomode.

No voy a discutir la fe de nadie. El catolicismo tiene arraigo real en estas islas, desde las fiestas de La Candelaria en La Orotava hasta las romerías que cada verano llenan los caminos del norte. Respeto eso. Lo que no estoy dispuesta a pasar por alto es que una visita de carácter religioso, protagonizada por el líder de una institución privada —por muy enorme que sea—, se esté gestionando como si fuera una declaración de emergencia nacional a cargo del presupuesto de todos.

El dinero que nadie quiere desglosar

Cuando se organizó el concierto de Año Nuevo en el Auditorio de Santa Cruz o cuando el Cabildo puso fondos para el Carnaval, hubo debates, partidas visibles, preguntas en el pleno. Con la visita papal, la transparencia brilla por su ausencia. ¿Cuánto cuesta el dispositivo de seguridad? ¿Quién paga el montaje del escenario donde el Pontífice oficie la misa? ¿Hay aportación del Vaticano o de la Diócesis, o corre todo por cuenta de la administración pública?

Las respuestas, hasta ahora, llegan con cuentagotas y envueltas en un entusiasmo que parece diseñado para que nadie se atreva a preguntar más. Criticar la visita papal, en ciertos ambientes, equivale casi a insultar a tu abuela. Pero el dinero público no tiene religión, y los vecinos de Los Gladiolos o de La Laguna que pagan sus impuestos merecen saber en qué se gastan.

Una vecina del barrio de Ofra, que prefiere no dar su nombre, lo resumía con una claridad que debería avergonzar a más de un político: «Si esto lo organizara cualquier otro colectivo, ya habrían pedido justificación hasta del café.» Tiene razón. Y esa asimetría dice mucho del trato de favor que sigue recibiendo la Iglesia en el espacio público.

Los niños que se quedan sin clase y el conductor que llega tarde al trabajo

La posible suspensión de clases es, quizás, el detalle más llamativo. No porque un día sin colegio sea el fin del mundo, sino por lo que representa: el Estado ajustando su funcionamiento ordinario a los tiempos de una visita religiosa. Eso tiene nombre en derecho constitucional, y no es un nombre cómodo.

Los cortes de tráfico añaden otra capa de problema. Quien vive en el sur y trabaja en la capital, quien tiene una cita médica en el Hospital Universitario o quien simplemente necesita llevar la guagua hasta Meridiano sabe que cualquier alteración en las arterias principales de la TF-1 convierte el día en una pesadilla. La devoción de unos no debería convertirse en obligación logística de todos.

Insisto: no es un argumento anticlerical. Es un argumento de sentido común. Cuando los Rolling Stones actuaron en Las Palmas hace años, también hubo cortes y molestias. Pero nadie suspendió clases, y el coste lo asumió la promotora, no el Cabildo. La diferencia de trato existe, y existe por razones que tienen más de inercia histórica que de justicia contemporánea.

Tenerife es una isla que cada año recibe millones de turistas, que gestiona erupciones volcánicas en islas hermanas, que lidia con una crisis de vivienda que expulsa a sus jóvenes del archipiélago. Tiene problemas reales, urgentes y sin resolver. Que los mismos responsables políticos que llevan meses sin dar una respuesta concreta sobre el precio del alquiler en Santa Cruz aparezcan ahora radiantes ante las cámaras, organizando una visita papal con fondos públicos y sin rendir cuentas, es una imagen que merece, como mínimo, un par de preguntas incómodas.

¿Es posible recibir al Papa con dignidad y con transparencia al mismo tiempo? Claro que sí. Pero para eso alguien tendría que querer las dos cosas a la vez. Y de momento, solo vemos entusiasmo en la primera y silencio en la segunda.

Boletines exclusivos

Elige los que quieras recibir. Sin spam, baja en un clic.

Canarias

Canarias

Diario Sólo para suscriptores

Lo esencial del archipiélago cada día. Sucesos, política regional, sociedad y cultura canaria.

Opinión

Opinión

Semanal Sólo para suscriptores

Las firmas más relevantes del periódico, en tu correo cada semana.

Mundo

Mundo

Semanal Sólo para suscriptores

Las claves de la actualidad nacional e internacional, contadas desde Canarias.

Viajes

Viajes

Mensual Sólo para suscriptores

Reportajes de viaje, rincones secretos del archipiélago y escapadas premium.

Espacio

Espacio

Mensual Sólo para suscriptores

Ciencia, exploración espacial y los descubrimientos del IAC contados con rigor.