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domingo, 20 de septiembre de 2026 · 21:11 · Santa Cruz de Tenerife
La Palma

Cinco años del Tajogaite: la erupción que reescribió La Palma en 85 días de lava y ceniza

El volcán Tajogaite, que entró en erupción el 19 de septiembre de 2021, dejó 7.000 evacuados, 2.000 edificaciones destruidas y un delta lávico que cambió la costa de Tazacorte. Cinco años después, la isla aún lucha por recuperar la normalidad en zonas como Puerto Naos y La Bombilla, donde el CO₂ mantiene a 40 familias en viviendas temporales.

Cinco años del Tajogaite: la erupción que reescribió La Palma en 85 días de lava y ceniza
La lava del volcán Tajogaite arrasó Todoque y llegó al mar en Tazacorte en 2021.

El 19 de septiembre de 2021, a las 15:13 horas, el volcán Tajogaite —conocido también como Cumbre Vieja— despertó en La Palma con una furia que duró 85 días. Ocho bocas eruptivas escupieron lava y ceniza sobre la isla, obligando a evacuar a 7.000 personas y sepultando bajo un manto de roca incandescente 2.988 edificaciones, carreteras y fincas agrícolas. Cinco años después, la erupción sigue viva en la memoria de los palmeros y en el paisaje, donde la reconstrucción avanza a ritmo desigual.

La erupción comenzó en una zona de monte cercana a la localidad de El Paraíso, en el municipio de El Paso. En cuestión de horas, la lava empezó a fluir hacia el oeste, buscando su camino hacia el mar. Aunque su velocidad media era de 0,7 km/h, en zonas con mayor pendiente alcanzó los 40 km/h, arrasando todo a su paso.

La lava llegó al mar y creó un nuevo delta lávico

El 28 de septiembre, a las 23:00 horas, la lava alcanzó el océano en el municipio de Tazacorte. El choque entre la roca a más de 1.000ºC y el agua del mar, a unos 23 grados, generó enormes columnas de vapor y dio origen a un delta lávico o fajana, que amplió la costa de la isla en varias hectáreas.

El balance final de la erupción fue demoledor: 842 millones de euros en daños, 1.200 hectáreas cubiertas por lava, 74 kilómetros de carreteras sepultadas y 2.988 edificaciones destruidas. Además, 400 explotaciones agrícolas y ganaderas quedaron inutilizables, y la atmósfera recibió 250.000 toneladas de dióxido de azufre. La señal de tremor volcánico desapareció el 13 de diciembre de 2021, poniendo fin a la erupción, pero no a sus consecuencias.

Cinco años después: reconstrucción lenta y familias en espera

Cinco años más tarde, la reconstrucción de La Palma avanza, aunque con dificultades. En zonas como Puerto Naos y La Bombilla, el regreso a las viviendas ha sido progresivo y está condicionado por los niveles de dióxido de carbono, que aún superan los límites seguros en algunas áreas. Según el último informe del Cabildo de La Palma, del 15 de septiembre de 2026, 1.182 viviendas han sido autorizadas para el regreso en Puerto Naos, mientras que en La Bombilla solo 65 cumplen los protocolos de seguridad.

Sin embargo, alrededor de 40 familias siguen viviendo en viviendas temporales, a la espera de poder volver a sus hogares. Para muchos palmeros, la erupción no es solo un recuerdo, sino una realidad que aún condiciona su día a día.

Estos datos han sido fundamentales para entender la dinámica del volcán y mejorar los sistemas de alerta temprana en Canarias. El IGN, que tiene su sede en Madrid pero cuenta con una delegación en Santa Cruz de Tenerife, es el organismo responsable de la vigilancia volcánica en todo el archipiélago.

La investigación ha permitido avanzar en el conocimiento del sistema magmático de La Palma. Hasta la fecha, se han publicado 18 estudios internacionales con participación del IGN, que han profundizado en la estructura profunda del volcán, la evolución de la sismicidad y la dinámica eruptiva. Estos trabajos, además de ser un legado científico, son una herramienta clave para prevenir y gestionar futuras erupciones en Canarias. Uno de los hallazgos más relevantes ha sido la identificación de una cámara magmática a 10-12 kilómetros de profundidad, que alimentó la erupción del Tajogaite y que podría reactivarse en el futuro.

Para los palmeros, la erupción supuso un antes y un después. Muchos perdieron sus hogares, sus tierras y sus medios de vida, pero también encontraron una red de solidaridad que les ha ayudado a seguir adelante. Asociaciones como La Palma Renace, formada por vecinos afectados, han trabajado codo con codo con las administraciones para agilizar la reconstrucción y dar voz a quienes más lo necesitan. Su labor ha sido clave para mantener viva la esperanza en una isla que, cinco años después, sigue levantándose.

El volcán Tajogaite no solo cambió el paisaje de La Palma, sino también la vida de sus habitantes. Cinco años después, la isla sigue reconstruyéndose, pero el recuerdo de aquellos 85 días de lava y ceniza permanece imborrable en la memoria colectiva. Mientras tanto, las autoridades y los científicos siguen trabajando para que, en el futuro, una erupción no suponga una catástrofe, sino un fenómeno natural más predecible y gestionable.

¿Qué significa esto para los palmeros y los canarios?

Para los habitantes de La Palma, la erupción del Tajogaite ha supuesto un cambio radical en su forma de vida. Muchos han tenido que adaptarse a nuevas viviendas, nuevos trabajos y, en algunos casos, a nuevas localidades. Sin embargo, la isla ha demostrado una resiliencia admirable, con iniciativas comunitarias que han surgido para apoyar a los más afectados y promover la recuperación económica y social.

En el ámbito turístico, la erupción ha tenido un impacto mixto. Mientras que algunas zonas, como Puerto Naos, han visto reducida su afluencia de visitantes debido a los altos niveles de CO₂, otras áreas han experimentado un aumento del turismo de naturaleza y científico. La fajana, por ejemplo, se ha convertido en un punto de interés para geólogos y turistas que buscan entender de cerca los efectos de una erupción volcánica. El Cabildo de La Palma ha promovido rutas guiadas por las zonas afectadas, con el objetivo de mostrar cómo la isla se está recuperando y, al mismo tiempo, concienciar sobre los riesgos volcánicos.

Para el resto de Canarias, la erupción del Tajogaite ha servido como un recordatorio de la actividad volcánica que caracteriza al archipiélago. Aunque las islas más orientales, como Lanzarote y Fuerteventura, tienen un vulcanismo más antiguo, Tenerife y La Palma siguen siendo las más activas. El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha intensificado sus labores de vigilancia en todas las islas, instalando nuevas estaciones sísmicas y de medición de gases para detectar cualquier señal de actividad anómala.

Los próximos pasos en la reconstrucción de La Palma pasan por seguir avanzando en la recuperación de infraestructuras y viviendas, así como por consolidar un modelo económico más diversificado y resistente a futuras crisis. El Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma han presentado un plan estratégico para los próximos cinco años, que incluye inversiones en energías renovables, agricultura sostenible y turismo de calidad. Además, se está trabajando en la creación de un Centro de Interpretación del Volcán Tajogaite, que servirá como espacio educativo y de memoria histórica para las generaciones futuras.

Para quienes deseen seguir de cerca la evolución de la reconstrucción en La Palma, el Cabildo de La Palma actualiza periódicamente su página web oficial, donde se pueden consultar informes técnicos, mapas de las zonas afectadas y los últimos avances en materia de seguridad y rehabilitación.

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