Detenido en Tenerife el asesino de Añaza tras nueve años de ADN y árboles genealógicos
La Policía Nacional resuelve el crimen de 2017 gracias a un pañuelo con ADN y técnicas pioneras de genealogía histórica
La Policía Nacional ha detenido en Santa Cruz de Tenerife al presunto responsable del asesinato y agresión sexual de una mujer en el barrio de Añaza, ocurrido en octubre de 2017. La investigación, que se prolongó durante casi nueve años, logró resolver el caso gracias a técnicas avanzadas de análisis genético y la reconstrucción de un árbol genealógico que abarcó registros históricos desde el siglo XIX.
El detenido, que tenía 22 años cuando ocurrieron los hechos, fue identificado tras un largo proceso en el que los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional combinaron ciencia forense con métodos tradicionales de investigación.
El giro decisivo: un pañuelo con ADN
Los primeros meses de la investigación estuvieron marcados por la falta de testigos y la ausencia de un perfil claro del agresor. Los agentes se centraron en revisar antecedentes de hombres con delitos sexuales en la zona, pero no lograron avances significativos. La situación cambió seis meses después, cuando se produjo un segundo ataque en el cercano barrio de Santa María del Mar.
En esta ocasión, la víctima logró alertar a los vecinos, lo que obligó al agresor a huir antes de completar el ataque. Durante la inspección del lugar, los investigadores encontraron un pañuelo abandonado que contenía restos biológicos del sospechoso. El análisis forense confirmó que el ADN coincidía con el hallado en la escena del crimen de Añaza, estableciendo por primera vez una conexión directa entre ambos casos.
De los registros parroquiales al arresto
Con la muestra genética en su poder, los investigadores recurrieron a técnicas especializadas para identificar al autor. Una de las herramientas clave fue el análisis del origen biogeográfico del ADN, desarrollado en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela, que permitió obtener una descripción física aproximada del sospechoso.
El avance más significativo llegó con la reconstrucción genealógica. Los agentes, junto con especialistas del laboratorio de Biología-ADN de la Comisaría General de Policía Científica, realizaron un exhaustivo cribado genético que los llevó a revisar archivos históricos y registros parroquiales desde principios del siglo XIX. Este trabajo minucioso permitió finalmente identificar al presunto responsable.
Tras su localización, el sospechoso fue detenido en una operación que incluyó un registro en su vivienda para recabar pruebas adicionales. El detenido fue puesto a disposición judicial, poniendo fin a una investigación que se mantuvo activa desde 2017 y en la que las pruebas genéticas resultaron determinantes para resolver el caso.