Detenido en Tenerife el autor de un crimen sin resolver tras nueve años: cómo el ADN lo delató
La Policía Nacional resolvió el caso gracias a una segunda agresión en Santa María del Mar y técnicas genéticas…
La Policía Nacional ha detenido en Tenerife al presunto autor de la violación y asesinato de una mujer en un garaje comunitario del barrio de Añaza, un crimen ocurrido en octubre de 2017 que permanecía sin resolver desde hace más de nueve años. La investigación, liderada por el Grupo de Homicidios de la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, logró identificar al sospechoso gracias a una segunda agresión sexual cometida seis meses después en el vecino barrio de Santa María del Mar, donde el atacante abandonó un pañuelo con su ADN.
Los hechos se remontan a la madrugada del 19 de octubre de 2017, cuando la víctima, una mujer que se disponía a subir a su vehículo estacionado en un garaje comunitario de Añaza, fue abordada por sorpresa. Según los informes policiales, el agresor la sometió a una violación antes de acabar con su vida en un ataque de extrema violencia. La víctima, que trabajaba en el municipio de El Rosario, no tuvo apenas oportunidad de defenderse.
El crimen que conmocionó a Añaza en 2017
Durante los primeros meses, la investigación se topó con obstáculos como la ausencia de testigos directos y la falta de un perfil claro del agresor. Los agentes centraron sus esfuerzos en varones residentes en la zona con antecedentes por delitos sexuales, pero sin resultados concretos. Sin embargo, la situación cambió radicalmente seis meses después, cuando se produjo una segunda agresión sexual en el barrio de Santa María del Mar.
En esta ocasión, la víctima logró pedir ayuda a los vecinos, lo que provocó la huida del agresor. En el lugar de los hechos, los agentes recuperaron un pañuelo que el atacante había abandonado. El análisis forense realizado por la Policía Científica permitió obtener una muestra de ADN que coincidía plenamente con la encontrada en la escena del crimen de Añaza. Este hallazgo estableció un vínculo directo entre ambos sucesos y llevó a los investigadores a concluir que el responsable vivía cerca de ambos barrios.
La identificación del presunto autor requirió el uso de técnicas genéticas de última generación. Entre ellas, destaca el análisis del origen biogeográfico de las muestras, desarrollado en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela.
Técnicas genéticas avanzadas para resolver el caso
Además, se emplearon técnicas de cribado genético para construir un árbol genealógico que facilitara la identificación del agresor. Este proceso implicó la consulta de archivos históricos y registros parroquiales que abarcaban desde principios del siglo XIX hasta la actualidad. La participación del laboratorio de Biología-ADN de la Comisaría General de Policía Científica fue fundamental para cerrar una investigación que se había prolongado durante casi una década.
Una vez identificado el sospechoso, los agentes realizaron una entrada y registro en su vivienda con el objetivo de recabar nuevos indicios que reforzaran la acusación.