El árbol de Canarias que fabrica lluvia: el secreto del Garoé que Europa quiere copiar
Un til canario en El Hierro captaba agua de la niebla siglos antes de que la ciencia lo confirmara. Ahora, proyectos europeos replican su mecanismo para combatir la sequía en zonas áridas.
En la isla canaria de El Hierro, donde la escasez de agua llegó a ser extrema, un árbol desafiaba las leyes de la naturaleza: el Garoé. Este til canario, ubicado en la cabecera de un barranco de San Andrés a unos mil metros de altitud, producía agua sin necesidad de lluvia. Su secreto residía en un fenómeno conocido como precipitación horizontal, donde los vientos alisios empujaban masas de aire húmedo contra sus hojas, condensando las microgotas hasta formar gotas que caían al suelo o resbalaban por el tronco.
Los antiguos habitantes de la isla, los bimbaches, lo consideraban sagrado. Estudios recientes confirman que este sistema podía aportar entre 1,5 y 3 veces más agua que las precipitaciones convencionales. Pero lo más extraordinario es cómo los bimbaches, sin tecnología ni conocimientos científicos modernos, identificaron el punto exacto de la isla donde este fenómeno era más intenso.
El conocimiento ancestral que la ciencia acaba de validar
Un estudio publicado en la Revista de Geografía Norte Grande analizó la precipitación horizontal en El Hierro entre 2017 y 2021. Los resultados revelaron que la zona de máxima captación de niebla coincide con la ubicación histórica del Garoé. Los bimbaches no solo descubrieron este lugar, sino que desarrollaron un sistema para aprovecharlo: excavaron oquedades en la ladera para almacenar el agua y las impermeabilizaron con arcilla y resina de pino canario. También colocaron troncos huecos que se llenaban por el mismo mecanismo.
La leyenda cuenta que la conquista de El Hierro por los españoles solo fue posible cuando una princesa bimbache reveló la ubicación del árbol sagrado. Al perder el control del agua, los bimbaches se rindieron. Sin embargo, el Garoé original desapareció en 1610, arrancado por un huracán. El ejemplar que se visita hoy fue plantado en 1949 por los vecinos de Valverde, aunque no hay certeza absoluta de que el árbol original perteneciera a la misma especie.
El legado del Garoé en la lucha contra la sequía
El mecanismo del Garoé ha inspirado soluciones modernas para combatir la escasez de agua. El proyecto europeo Life Nieblas desarrolló colectores de niebla artificiales que imitan la función de las hojas del árbol. Estos dispositivos, que reproducen la forma de las acículas del pino canario, ya se utilizan con éxito en regiones como Portugal, Cataluña y Chile.
En El Hierro, el entorno del Garoé sigue siendo un testimonio vivo de este conocimiento ancestral. Las oquedades excavadas por los bimbaches, aún llenas de agua, forman parte de la ruta de senderismo que protege este lugar sagrado. Cuatro siglos después de su desaparición, el árbol que fabricaba lluvia sigue siendo una fuente de inspiración para enfrentar los desafíos hídricos del presente.