Pedro Sánchez, abucheado en el desfile del 12-O: el acto que se tiñe de precampaña electoral
El presidente del Gobierno recibió pitidos y gritos al llegar a la tribuna de autoridades en Madrid, mientras Felipe…
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue recibido con abucheos y pitidos al llegar al desfile militar del 12 de Octubre en Madrid, un acto que este año coincide con el inicio de la precampaña electoral. Sánchez arribó a la plaza de Cánovas del Castillo a las 10:57 horas, pero permaneció dentro de su vehículo oficial hasta las 11:00 horas, momento en el que descendió y fue recibido con silbidos e insultos por parte de algunos ciudadanos presentes.
La reacción del público contrastó notablemente con la acogida dispensada a la familia real. Felipe VI, ataviado con el uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio, fue recibido con aplausos y vítores de «Viva el rey» al llegar a la tribuna real. Junto a él, la reina Letizia, la princesa Leonor —que lució el uniforme de gala del Ejército de Tierra— y la infanta Sofía completaron la comitiva real.
Un acto institucional marcado por la polarización
El desfile del 12 de Octubre, uno de los eventos más emblemáticos del calendario institucional español, se celebró en un contexto de alta tensión política. Sánchez, acompañado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el almirante Teodoro López Calderón, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (JEMAD), recibió a los reyes en la tribuna de autoridades.
La presencia del Gobierno en el acto fue casi completa, aunque destacaron las ausencias del ministro de Transportes, Óscar Puente; del titular de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, y de la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego. Estas ausencias, sin explicación oficial, han alimentado especulaciones sobre posibles discrepancias internas en el Ejecutivo.
El ambiente en la plaza reflejó el clima de división que atraviesa el país en vísperas electorales. Mientras la familia real fue aclamada, los abucheos dirigidos al presidente del Gobierno evidenciaron el descontento de una parte de la ciudadanía. Este tipo de manifestaciones espontáneas, aunque minoritarias, son un termómetro del estado de ánimo político en España.