La UE se acerca al billón de euros de deuda: ¿por qué los auditores piden frenar el gasto ya?
El Tribunal de Cuentas Europeo detecta un 3,8% de irregularidades en los fondos de cohesión y agricultura, el nivel…
La deuda de la Unión Europea está a punto de alcanzar cifras récord. Según el último informe del Tribunal de Cuentas Europeo (ECA), el endeudamiento comunitario rozará el billón de euros en 2027, una cifra que se dispara por la emisión de títulos para financiar el fondo de recuperación poscovid.
El informe, publicado este jueves, señala que el aumento de la deuda es «vertiginoso» y condicionará las prioridades presupuestarias de la UE durante las próximas décadas. El calendario de reembolso del fondo NextGenerationEU —el paquete de ayudas aprobado tras la pandemia— se extenderá hasta 2058, y solo los intereses de la parte no reembolsable absorberán 93.000 millones de euros entre 2028 y 2034.
El presidente del ECA, Tony Murphy, ha sido claro: «Si la UE adopta un nuevo modelo presupuestario, debe aprender de los errores del pasado para que los fondos logren los resultados previstos». Sus palabras llegan en un momento clave, con la negociación del nuevo Marco Financiero Plurianual (2028-2034) ya en marcha. Murphy insiste en que «los presupuestos ambiciosos exigen medidas de protección igualmente audaces».
El fondo de recuperación, bajo la lupa: ¿se están cumpliendo los objetivos?
El informe dedica un apartado específico al fondo NextGenerationEU, que hasta finales de 2025 había desembolsado 237.500 millones de euros en subvenciones de los 359.900 millones comprometidos. Esto deja más de un tercio del presupuesto —unos 122.000 millones— pendiente de ejecución en su último año de vigencia. Pero lo más preocupante son las irregularidades detectadas: de los 37 pagos realizados a Estados miembros en 2025, 9 incumplieron las normas y condiciones fijadas.
Entre las anomalías destacan el incumplimiento de hitos y objetivos, irregularidades en ayudas estatales y vulneraciones de las normas de contratación pública. Los auditores también han señalado fallos en el diseño de las metas acordadas, lagunas en la supervisión de la Comisión Europea y problemas en los sistemas de control de los países. Además, critican que en algunos casos se haya permitido a los Gobiernos relajar o restringir los compromisos de sus planes nacionales sin justificación suficiente, lo que aumenta el riesgo de recibir financiación sin haber cumplido lo pactado.
España, uno de los principales beneficiarios del fondo, redujo formalmente su asignación de préstamos en enero de 2026, lo que llevó a un reajuste a la baja del volumen total disponible. Este movimiento, aunque justificado por las autoridades españolas, refleja la complejidad de gestionar un programa de tal envergadura en un contexto de incertidumbre económica.
En pocas palabras, la deuda limita la capacidad de la UE para responder a futuras crisis.
Si los ciudadanos perciben que los fondos públicos no se gestionan con rigor, la confianza en proyectos comunitarios podría debilitarse.
Los auditores insisten en que la solución pasa por mejorar los controles y garantizar que los Estados miembros cumplan con los compromisos adquiridos. En el caso del fondo NextGenerationEU, esto significa supervisar más de cerca los hitos y objetivos, así como evitar que los Gobiernos modifiquen sus planes sin una justificación sólida. Para Murphy, los próximos meses serán decisivos: «La negociación del nuevo presupuesto plurianual es una oportunidad para corregir lo que no ha funcionado».