Maduro y Flores, acusados de torturas: así operaba la red de terror que aterrorizó a opositores
La Fiscalía de Nueva York detalla métodos brutales como electrocuciones, violaciones y waterboarding contra detenidos…
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ha acusado formalmente a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de liderar un sistema de represión que incluía torturas sistemáticas contra opositores y ciudadanos extranjeros. El escrito judicial detalla prácticas como descargas eléctricas, asfixia, violaciones y simulacros de ahogamiento, aplicadas a presos políticos y estadounidenses detenidos en Venezuela.
El documento de acusación, presentado este jueves, señala que Maduro y Flores utilizaron estas prácticas para «afianzarse en el poder» y acumular riqueza ilícita. Según la Fiscalía, el régimen venezolano controlaba las fuerzas militares, el poder judicial y los organismos de seguridad para perseguir y torturar a quienes consideraban opositores. Las torturas incluían desnudez forzada, privación de alimentos y amenazas contra familiares de las víctimas, incluso contra sus hijos.
Casos concretos de tortura documentados
Entre los casos detallados en la acusación destaca el de un militar venezolano sometido a descargas eléctricas en más de veinte ocasiones. Los torturadores lo golpearon con cinturones y tubos, lo colgaron de manos y pies, y le aplicaron waterboarding, una técnica que simula el ahogamiento. Otro caso es el de Matthew Heath y Osman Khan, dos estadounidenses liberados en 2022 tras un intercambio de prisioneros. Ambos denunciaron haber sufrido electrocuciones, amenazas de agresión sexual y periodos de aislamiento. Heath intentó suicidarse debido a las secuelas psicológicas.
La Fiscalía también menciona a seis ejecutivos petroleros de la empresa Citgo, quienes relataron haber sido torturados durante su encarcelamiento en Venezuela.
El sistema de represión detrás de las torturas
El escrito judicial describe cómo Maduro y Flores desarrollaron una «estructura de poder violenta» para mantenerse en el gobierno. Esta estructura incluía el control de las fuerzas armadas, el poder judicial y los organismos de seguridad, así como alianzas con grupos delictivos organizados. La Fiscalía señala que Maduro lideraba una agencia encargada de torturar a decenas de víctimas y que «aprobaba personalmente» el arresto y la tortura de personas específicas.
Además de las acusaciones por tortura, Flores enfrenta cargos por narcoterrorismo, un delito que hasta ahora solo pesaba sobre Maduro. La Fiscalía sostiene que ambos utilizaron fondos obtenidos ilegalmente para recompensar a sus aliados y aterrorizar a la oposición. El juez Alvin Hellerstein rechazó la petición de Flores de quedar en arresto domiciliario, argumentando que su estado de salud no justificaba una medida excepcional. Sus abogados habían alegado un deterioro cardíaco progresivo, agravado por las condiciones carcelarias.
La defensa de Maduro, por su parte, intenta impugnar la legalidad de su detención, alegando que debería gozar de inmunidad. Sin embargo, la Fiscalía de Nueva York ha dejado claro que los cargos se basan en pruebas concretas de tortura y represión sistemática, documentadas por organizaciones internacionales como la Misión de la ONU para Venezuela, que ha denunciado la continuidad de arrestos arbitrarios y torturas en el país.