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¿Estaría Canarias preparada para un aluvión como el de 1826 que mató a 298 personas?

La Aemet analiza cómo afrontarían las islas un temporal extremo similar al que arrasó Tenerife y Gran Canaria hace…

¿Estaría Canarias preparada para un aluvión como el de 1826 que mató a 298 personas?
Grabado histórico del Aluvión de 1826 en Tenerife, uno de los peores desastres naturales del archipiélago.

Hace casi a punto de cumplirse 200 años, un temporal devastador arrasó Canarias y dejó 298 muertos, 650 viviendas destruidas y la desaparición de la talla original de la Virgen de Candelaria.

David Suárez, delegado de la Aemet en Canarias, reflexiona sobre este escenario en vísperas del bicentenario del desastre. «El primer objetivo es que no haya víctimas», afirma, destacando los avances en sistemas de alerta temprana. Sin embargo, reconoce que la meteorología «no es una ciencia exacta» y que los fenómenos extremos siguen siendo impredecibles en su totalidad.

El Aluvión de 1826, ocurrido entre el 7 y el noche del 7 al 8 de noviembre de aquel año, fue un episodio sin precedentes. Las crónicas de la época describen una caída brusca de la presión atmosférica y lluvias torrenciales que provocaron inundaciones y corrimientos de tierra. Aunque no hay datos instrumentales —el Servicio Meteorológico Nacional (fundado en 1877) no se fundó hasta 1877—, algunos observadores sugirieron que pudo tratarse de un sistema de origen tropical, similar a los ciclones que, en ocasiones, se desvían hacia el archipiélago.

¿Cómo se catalogaría hoy un temporal como el de 1826?

Suárez plantea un ejercicio de prospectiva: «¿Qué impacto tendría un sistema de esas características hoy, con los avances tecnológicos y administrativos actuales?&quot. La respuesta no es sencilla. Canarias ha cambiado radicalmente desde 1826.

El delegado de la Aemet explica que, desde un enfoque científico, lo prioritario es identificar la naturaleza del fenómeno. «Da igual si es una borrasca o un ciclón tropical: lo determinante son las rachas de viento superiores a 120 km/h o las precipitaciones por encima de 60 litros por metro cuadrado en una hora«, señala. Estos umbrales activan los avisos rojos, que obligan a las administraciones a tomar medidas urgentes.

El sistema de alertas ha mejorado notablemente en las últimas dos décadas. Hoy, la Aemet puede prever con mayor antelación la llegada de fenómenos adversos y coordinarse con Protección Civil para minimizar riesgos. «Se analiza el posible impacto y la ventana temporal en la que se producirá el episodio», detalla Suárez. Sin embargo, advierte que la incertidumbre sigue siendo alta, especialmente en eventos de origen tropical, como el huracán Delta (2005) o la tormenta Hermine (2022), que dejaron huella en el archipiélago.

La vulnerabilidad de Canarias ante fenómenos extremos

El Aluvión de 1826 ocurrió en una época en la que las islas tenían menos de no aparece en la fuente (eliminar dato o aclarar que es una estimación). «La exposición y la vulnerabilidad son mucho mayores», subraya Suárez. Carreteras saturadas, infraestructuras críticas y una orografía compleja convierten a Canarias en un territorio especialmente sensible a los temporales.

La Aemet trabaja en estrecha colaboración con las administraciones locales para mejorar la respuesta ante estos eventos. «El objetivo es trasladar la información de manera clara y rápida a las diferentes instituciones», explica Suárez. Esto incluye no solo la predicción del fenómeno, sino también recomendaciones concretas para la población, como evitar desplazamientos innecesarios o asegurar elementos que puedan ser arrastrados por el viento.

No obstante, el delegado de la Aemet insiste en que la prevención no depende solo de los avisos meteorológicos. «Es fundamental que la ciudadanía esté informada y sepa cómo actuar», afirma. En este sentido, recuerda que fenómenos como el Aluvión de 1826 son excepcionales, pero no imposibles.

«El primer objetivo es que no haya víctimas. Trabajamos para activar alertas tempranas y minimizar los impactos, pero la meteorología no es una ciencia exacta.»

David Suárez·delegado de la Aemet en Canarias

El bicentenario del Aluvión de 1826 sirve como recordatorio de la importancia de estar preparados. Aunque los avances tecnológicos y los sistemas de alerta han reducido los riesgos, Canarias sigue siendo un territorio expuesto a fenómenos extremos. La pregunta sobre cómo afrontaría hoy un temporal similar sigue abierta, pero lo que está claro es que la respuesta dependerá de la coordinación entre instituciones, la rapidez en la toma de decisiones y la concienciación de la población.

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