¿Cuándo podrás tomar antibióticos en España? El BOE cambia las reglas y habrá que esperar
La Agencia Española de Medicamentos implantará la prescripción diferida: receta sí, pero con espera de 48 a 72 horas…
La medida, impulsada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), busca reducir el consumo innecesario de estos fármacos y frenar el avance de las resistencias bacterianas.
La prescripción diferida, como se denomina oficialmente, no será aplicable a todos los casos. Será el médico quien determine en qué situaciones clínicas procede esperar, especialmente ante infecciones respiratorias leves —como resfriados, faringitis o sinusitis no complicadas— donde exista duda sobre si su origen es vírico o bacteriano. El objetivo es evitar tratamientos innecesarios que contribuyen a la aparición de bacterias resistentes.
Un informe de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) respalda la estrategia. El documento analizó 12 ensayos clínicos con datos de 3.750 pacientes y concluyó que la prescripción diferida reduce significativamente el uso de antibióticos sin aumentar complicaciones ni efectos adversos graves. Eso sí, algunos pacientes podrían experimentar un ligero aumento de dolor o malestar a corto plazo.
Cómo funcionará la nueva receta de antibióticos con espera
El sistema es sencillo: el profesional sanitario emitirá la receta, pero indicará al paciente que no comience el tratamiento de inmediato. Solo deberá hacerlo si, tras el plazo establecido —generalmente entre dos y tres días—, los síntomas persisten o empeoran. La medida está especialmente pensada para infecciones agudas del tracto respiratorio superior, donde la evolución natural de la enfermedad puede resolver el cuadro sin necesidad de antibióticos.
La Comunidad Valenciana ya ha implementado un modelo similar a través de la receta electrónica, y ahora la Aemps trabaja con el resto de comunidades autónomas para extenderlo. «La prescripción diferida es aquella en la que el paciente solo retira o utiliza el antibiótico si los síntomas empeoran después del periodo indicado», explica el informe de RedETS. Esto no significa que los pacientes puedan decidir por su cuenta cuándo tomar el medicamento: la última palabra siempre la tendrá el médico.
Además de la espera, la Aemps también está modificando los formatos de algunos antibióticos para ajustarlos a la duración real de los tratamientos. Por ejemplo, en el caso de la amoxicilina y la amoxicilina con ácido clavulánico, los envases de 30 comprimidos irán desapareciendo progresivamente. En su lugar, se promoverán presentaciones de 20 unidades, más acordes con las pautas clínicas actuales de siete días. La medida busca evitar que queden comprimidos sobrantes en los hogares, reduciendo así el riesgo de automedicación.
Prescripción diferida: menos antibióticos sin más riesgos
La evidencia científica respalda que la prescripción diferida no solo reduce el consumo de antibióticos, sino que tampoco incrementa las complicaciones. El informe de RedETS no encontró diferencias significativas en la duración de los síntomas, la satisfacción de los pacientes o la necesidad de volver a consultar al médico. Sin embargo, advierte que este enfoque no garantiza por sí solo una reducción de las resistencias bacterianas, ya que ese efecto no fue evaluado directamente en los estudios.
España ha logrado avances importantes en la lucha contra el uso excesivo de antibióticos.
En Europa, más de 35.000 personas mueren cada año por infecciones causadas por bacterias resistentes.
Los laboratorios farmacéuticos ya están adaptando sus presentaciones a las nuevas exigencias, y los servicios autonómicos de salud tendrán que actualizar sus sistemas de prescripción para reconocer los nuevos formatos. La Aemps confía en que estas medidas, junto con campañas de concienciación, contribuyan a un uso más responsable de los antibióticos en España.