Un policía nacional, condenado a cinco años por abusar de la hija de su expareja desde los 7 años
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife considera «aplastante» el testimonio de la víctima, que detalló tocamientos y agresiones desde los 7 hasta los 14 años. El condenado, destinado en Melilla, aún no ha sido apartado del cuerpo.
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a cinco años de prisión a un agente de la Policía Nacional por un delito de agresión sexual continuada contra la hija de su expareja, una menor a la que abusó desde que tenía 7 años hasta los 14. La sentencia, que aún puede ser recurrida, destaca el testimonio «aplastante» de la víctima y establece una indemnización de 50.000 euros por daños morales, además de prohibir al condenado acercarse a la menor o comunicarse con ella.
El agente, identificado como J.M.G.M., aprovechaba los momentos en los que se quedaba a solas con la menor —especialmente por las tardes, cuando la madre trabajaba y su hermana mayor asistía a clases de atletismo— para cometer los abusos, que incluyeron tocamientos, frotamientos genitales y masturbaciones.
El relato de la víctima: miedo, vergüenza y una carta que lo cambió todo
La menor reveló los hechos a su madre en noviembre de 2020, tras ser sorprendida hablando por teléfono con un chico. Aunque al principio evitó dar detalles por vergüenza, finalmente escribió una carta en enero de 2021 en la que describió los abusos. Según la sentencia, la víctima explicó que el acusado, a quien consideraba «su verdadero padre», la obligaba a dormir la siesta con él y se acostaba desnudo a su lado. En ese contexto, la menor «se hacía la dormida» para evitar los tocamientos, pero no se atrevía a hablar por miedo.
La dinámica de los abusos evolucionó con el tiempo. En Madrid, el acusado llevó a la niña a un trastero con la excusa de buscar una bicicleta y allí le bajó los pantalones y la ropa interior para restregarle sus partes íntimas. Ya en Tenerife, cuando la víctima tenía 9 años, los abusos se trasladaron a su habitación por las noches. «Se metía en su cama y se masturbaba», recoge el fallo. eliminar la frase «La última agresión, según el relato de la menor, ocurrió cuando el acusado le introdujo un dedo en la vagina. Al sentir dolor, la víctima se apartó y él se retiró. Desde entonces, no volvió a repetirse.»
Un condenado en activo: la Policía no ha abierto expediente disciplinario
A pesar de la gravedad de los hechos, el agente condenado no ha sido apartado del cuerpo ni suspendido de empleo y sueldo. Este periódico ha intentado confirmar en tres ocasiones con la Dirección General de la Policía si se ha abierto algún expediente disciplinario o de expulsión, pero no ha obtenido respuesta.
La sentencia también impone al condenado cinco años de libertad vigilada tras cumplir la pena de prisión, así como la inhabilitación especial para trabajar con menores durante el mismo periodo. Además, se le prohíbe acercarse a menos de 500 metros de la víctima o comunicarse con ella por cualquier medio.
La madre de la víctima, que mantuvo una relación con el acusado entre 2013 y 2020, convivió con él junto a sus tres hijas —la agredida y otras dos menores— primero en Madrid y luego en Tenerife.
La Dirección General de la Policía tiene un plazo de diez días hábiles, desde la notificación de la sentencia firme, para iniciar el procedimiento disciplinario correspondiente. Según fuentes judiciales, el fallo fue comunicado el pasado 15 de octubre, por lo que el organismo deberá resolver antes del 29 de este mes. La próxima comparecencia del ministro del Interior ante la Comisión de Interior del Congreso, prevista para el 5 de noviembre, será el primer foro en el que se exigirán explicaciones sobre este caso.