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Sábado, 7 de noviembre de 2026 · ·Santa Cruz de Tenerife
Ciencia

El origen de la Piedra del Altar de Stonehenge sigue sin resolverse: ¿Escocia o Gales?

Un nuevo estudio descarta zonas de Escocia y Gales, pero mantiene abierta la búsqueda a más de 700 km de distancia

El origen de la Piedra del Altar de Stonehenge sigue sin resolverse: ¿Escocia o Gales?
La Piedra del Altar, en el centro de Stonehenge, sigue siendo un enigma geológico y arqueológico.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the Geological Society concluye que el origen de la Piedra del Altar de Stonehenge «aún no se ha determinado con confianza», a pesar de que investigaciones previas apuntaban a Escocia como la fuente más probable.

Se encuentra en el centro del monumento, bajo dos piedras sarsen caídas. El estudio, liderado por Duncan Pirrie de la Universidad de Gales del Sur, señala que no hay evidencia sobre si alguna vez estuvo en posición vertical o cuándo se incorporó a Stonehenge.

Durante casi un siglo, se asumió que la piedra procedía de las formaciones de Old Red Sandstone en el oeste de Gales, una teoría propuesta por el geólogo Herbert Thomas en 1923. Esta hipótesis «permaneció sin cuestionarse durante más de 90 años», según el nuevo artículo.

El origen de la Piedra del Altar de Stonehenge sigue sin resolverse: ¿Escocia o Gales?

En 2024, un equipo dirigido por Anthony Clarke publicó en Nature un análisis de granos de circón, apatita y rutilo de muestras de museo, que mostró una «notable similitud» con la Old Red Sandstone de la cuenca de Orcadia, en el noreste de Escocia. Otro estudio posterior, también de Clarke y colaboradores en el Journal of Quaternary Science, identificó Caithness como el área con mayor coincidencia en las edades del circón y situó la distancia en unos 700 kilómetros.

Espectroscopía y fragmentos antiguos revelan composición de la Piedra del Altar

El principal obstáculo para determinar el origen de la Piedra del Altar es la imposibilidad de tomar muestras directamente del bloque. El artículo señala que «la Piedra del Altar in situ no puede ser muestreada». Por ello, el equipo de Pirrie combinó dos enfoques: el estudio de la piedra en su ubicación actual y el análisis de fragmentos extraídos en excavaciones anteriores.

En Stonehenge, los investigadores emplearon espectroscopía Raman y fluorescencia de rayos X portátil en dos sesiones: el 6 de julio de 2021, tras una noche de lluvia intensa, y el 19 de julio de 2022, después de tres semanas de clima cálido y seco. Ambos análisis se realizaron entre las 5 y las 9 de la mañana, sin perforaciones ni cortes adicionales.

El origen de la Piedra del Altar de Stonehenge sigue sin resolverse: ¿Escocia o Gales?

Para el análisis de laboratorio, el equipo se basó en ocho fragmentos identificados con alta confianza como procedentes de la Piedra del Altar. Uno fue extraído durante una excavación en 1844, otros por William Hawley en 1920, otro recolectado por Cunnington en 1884 y uno más recuperado en una excavación de 2008. Con estas muestras, construyeron un perfil detallado de los minerales, la química, las arcillas y los isótopos de la piedra.

Bario y arcillas descartan Orcadas y Caithness como origen de la piedra

El estudio revela que la Piedra del Altar contiene un alto nivel de bario, con un promedio de 2.758 partes por millón, atribuido a un cemento fino del mineral barita. Además, incluye espinela de cromo entre sus minerales pesados, un hallazgo que, según el artículo, «parecería excluir el oeste de Gales, pero también gran parte de la cuenca de Orcadia» como posibles zonas de origen.

Las arcillas también aportan pistas clave. El artículo indica que una medida específica de los minerales arcillosos alcanza alrededor del 20% en la Piedra del Altar, frente a valores inferiores al 10% en Caithness y las Orcadas. «Sobre esta base, Caithness y las Orcadas quedan excluidas como fuentes», afirman los autores, lo que contradice las conclusiones del estudio de circón que señalaba a Escocia como el origen más probable.

El estudio no descarta por completo un origen en el norte de Gran Bretaña. Los autores aceptan que la datación previa de granos respalda una fuente laurentina para los minerales pesados, es decir, rocas del antiguo continente septentrional que hoy forma gran parte de Escocia. También consideran más probable un origen en la Old Red Sandstone que en formaciones carboníferas más recientes.

Estudio descarta zonas examinadas pero no resuelve origen de la Piedra del Altar

La conclusión del estudio es clara: «Hasta la fecha, ninguna zona de afloramiento de la Old Red Sandstone examinada puede demostrarse que tenga el mismo conjunto de características litológicas documentadas en la Piedra del Altar». Los autores añaden que su procedencia «aún no se ha determinado con confianza».

Duncan Pirrie declaró en un comunicado de la Universidad de Gales del Sur: «Esta es la investigación geológica más exhaustiva de la Piedra del Altar jamás realizada». Y añadió: «Hasta ahora, ninguna de las ubicaciones examinadas tiene el mismo conjunto de características que la Piedra del Altar. Esto nos dice que la búsqueda no ha terminado, pero ahora estamos mucho mejor equipados para centrarnos en las áreas con más probabilidades de dar una respuesta».

«En una historia de detectives geológicos como esta, descartar áreas de origen potencial es tan importante como identificar nuevas».

Nick Pearce, de la Universidad de Aberystwyth y coautor del estudio, enmarcó los resultados como un avance. Richard Bevins, otro de los autores, añadió que el estudio «refina significativamente la búsqueda al identificar las características geológicas específicas que debemos buscar».

El artículo también advierte sobre los riesgos de basarse en una única prueba. Los autores señalan que el tipo de arenisca de la Piedra del Altar «no es particularmente infrecuente en el registro geológico del Reino Unido» y que «utilizar una sola característica puede llevar a una interpretación incorrecta».

Si el origen de la Piedra del Altar se encuentra en el norte, el bloque habría recorrido una distancia considerable. Incluso en un escenario asistido por glaciares, «habría sido necesario un transporte antropogénico sustancial».

El nuevo estudio no aborda cómo o cuándo se transportó la piedra, ni por qué alguien llevaría un bloque de seis toneladas a tanta distancia. En su lugar, ofrece lo que los autores describen como «una huella detallada de la piedra que cualquier afloramiento candidato futuro deberá igualar».

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