10.000 dólares y seis horas de espera: el precio real de volar cinco segundos con el Tesla Roadster
El sistema de propulsión por gas frío desarrollado con SpaceX exige recargas de hasta 690 bares y un desembolso…
El Tesla Roadster, equipado con un sistema de propulsión por gas frío desarrollado junto a SpaceX, requiere entre 2 y 6 horas de repostaje y un coste de 10.000 dólares (unos 9.000 euros) para volar durante 5 segundos.
El sistema, presentado como una innovación en el sector automovilístico, permite al vehículo despegar y desplazarse brevemente en el aire., el depósito de fibra de carbono que almacena el aire comprimido necesita ser llenado a una presión de 690 bares, un proceso que implica el uso de una bomba capaz de suministrar 200 litros de aire a dicha presión.
Tesla ha confirmado que la producción del Roadster no comenzará antes de 2028, a pesar de que el modelo fue presentado originalmente en 2017. La compañía admite que el desarrollo del vehículo aún no ha finalizado y que acumula casi una década de retrasos. Las versiones que incluirán el sistema de propulsión por gas frío, denominadas Thrust y Rocket, se ofrecerán bajo estricta invitación.

Tesla logra 0 a 100 km/h en menos de un segundo
Este mecanismo permite aceleraciones récord, como un 0 a 100 km/h en menos de 1 segundo, según los datos difundidos por Tesla.
El depósito de 200 litros, que opera a 690 bares de presión, es clave en el funcionamiento del sistema. Sin embargo, su recarga plantea desafíos logísticos, ya que no existe actualmente una infraestructura de repostaje comparable a las estaciones de carga eléctrica o hidrógeno. Tesla trabaja en simplificar este proceso, buscando reducir el tiempo de repostaje a unos 30 minutos, aunque no se ha confirmado si esto será viable antes de 2028.
El precio de una recarga completa del depósito de gas frío asciende a 10.000 dólares, lo que equivale a unos 9.000 euros al cambio.

El gas comprimido se libera a la atmósfera durante el uso, por lo que no es recuperable. Además, el proceso de repostaje, que puede extenderse hasta 6 horas, contrasta con los 20 o 30 minutos que requiere una carga rápida en un vehículo eléctrico convencional.
El sistema de propulsión no interviene en la cadena de tracción eléctrica del vehículo, sino que actúa como un complemento para mejorar su rendimiento.
